VOCABULARIO

SUFI

 

KITÂB AT-TASÁWWUF

de Ibn 'Aÿîba

 

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7ª PARTE

 

 

AL-LAWÂ-IH, AL-LAWAMI’, WA AT-TAWALI’

 

Todos estos son términos similares o próximos, y es propio de la gente de los comienzos, cuando las Luces de la contemplación resplandecen sobre ellos y después se ocultan de nuevo. El orden en el que acontecen estos estados es primeramente Lawâ-ih, después Lawami’, y por último Tawali’.

El estado de Tawali’ es más evidente o manifiesto que el de Lawami’; este último puede durar dos o tres instantes, a diferencia de los Lawâ-ih los cuales son más efímeros debido a la rapidez con que desaparecen, tal como dijo el poeta: “Durante un año estuvimos separados y cuando nos reunimos su saludo fue su despedida”. Y otro dijo: “¡Oh! Aquel que visita y se va apresurado, tal como el que agarra un rescoldo de carbón. Pasa por la puerta de la casa apresuradamente como si le dañara entrar”.

En cuanto a Tawâli’ es un estado más permanente y de poder más intenso, el peligro que entraña es su ocultamiento y que su poseedor no afiance el ascenso del sol del conocimiento sobre sí. No obstante si sus Luces desaparecen, el poseedor de la misma vive en la Báraka de sus huellas, hasta que vuelva de nuevo, así hasta que el sol de su Luz se afiance definitivamente, desapareciendo cualquier ocaso de la misma.

        Dijo el poeta:

            “El sol se ha alzado en la noche para Aquel al que amo,

            Le seguirá alumbrando y ya no habrá más ocaso.”

 

 

AL-BAÛÂDIH, WA AL-HUYÛM

 

        Baûâdih es aquello que acomete al corazón sorpresivamente proveniente de lo oculto, ya sea contenido alegre o triste.

Huyûm es aquello que acomete al corazón con la fuerza del tiempo sin provecho alguno. Sus estados se diferencian dependiendo de la debilidad o fortaleza de aquellos en los que recaen y hay quienes están por encima de lo que le acontece tanto en estado como en fuerza, y no son cambiados por los haûâÿim, y no les perturban las preocupaciones, ni son arrastrados por los terrores, esos son los señores del tiempo, tal como se ha dicho: “No le afectan las calamidades del tiempo, y disponen de bridas para las desgracias”.  

 

 

AT-TALWÎN, WA AT-TAMKÎN

 

          Por talwîn se entiende el paso de un estado (hâl) a otro estado, y de un rango (maqâm) a otro rango, entrando y saliendo de los mismos, hasta que el siervo alcanza la luz del conocimiento (‘irfân) y afianza la contemplación, entonces se le conoce como poseedor del tamkîn, afianzamiento.

         El poseedor del talwîn está siempre en crecimiento, mientras que el poseedor del tamkîn ha llegado y se ha afianzado. El final de sus viajes es la victoria sobre sus egos, pues cuando estos son vencidos se puede decir que ha llegado, dejando atrás las cualidades humanas y sustituyéndolas por el poder de la Realidad, si esto es algo permanente para el siervo entonces se dice que este es poseedor del tamkîn, afianzamiento.

         También puede haber talwîn después del tamkîn, cuyo significado es el descenso o paso por los distintos rangos (Maqâmat), al igual que el sol atraviesa los distintos signos zodiacales, coloreándose el gnóstico con los diferentes destinos, y fluyendo con los mismos, y coloreándose con el color del tiempo, moviéndose entre los opuestos, entre la contracción y la expansión, entre la fuerza y la debilidad, entre lo vedado y lo obedecido, entre la alegría y la tristeza, etc., sin embargo del él se dice que es aquel que posee sin ser poseído, no afectándose por los cambios de estados, sin que las calamidades y los terrores lo afecten, pero Allah sabe más.  

 

 

AL-QURB WA AL-BU`D

 

         Al qurb es un término que hace referencia a la proximidad del siervo con respecto a su Señor a través de actos de obediencia y confianza en EL. Se pueden distinguir tres grados: 1) el acercamiento a través de los actos de obediencia y abandono de las transgresiones, 2) el acercamiento a través de la ascesis y la lucha contra el ego, y 3) el acercamiento a través de la comunicación y la contemplación. El acercamiento de los estudiante se realiza a través de los actos de obediencia, el acercamiento de los discípulos a través de la lucha contra sus egos, y el acercamiento de aquellos que han llegados a través de la contemplación.

         En cuanto a la lejanía (bu’d) pueden distinguirse también tres grados, 1) distanciamiento de la confianza (en Allah), 2) distanciamiento en la prosecución de la vía, y 3) el distanciamiento de la Realidad.

         En un hadîz qudsî dice Allah: “Aquellos que son más allegados a Mi no dejan de acercárseme con el cumplimiento de lo que les he prescrito como obligatorio, y aún se aproximan más con el cumplimiento de los actos voluntarios (naûâfil), hasta que le amo, y cuando le amo soy el oído con el que ve, y el ojo con el que ve”;  y en otra versión del mismo hadîz se dice, “y cuando le amo Soy él (faidzâ ahbabtuhu kuntuhu)”.

         La proximidad del siervo, por tanto, con su Señor, es la reunión con EL en su corazón, y por otro lado, la proximidad de lo Real (al-haqq) con el siervo (‘abd) lo ausenta a este de su realidad ilusoria, y le procura el desvelamiento (kash al-hiÿâb) del ojo de su conciencia interior hasta que ve a lo Real (al-haqq) más cerca de él que cualquiera otra cosa.

         Por último tenemos la desaparición de la cercanía en la cercanía (al-qurb fi-l-qurb), unificándose el aproximador y el aproximado, el amante y el Amado, tal como dijo el poeta:  

Yo soy el amo, y al que amo soy Yo

(anâ man ahwà, wa man ahwà anâ)

O tal como dijo Shushatarî: “Soy el amante y el amado, no hay ahí un segundo”.  

 

 

ASH-SHARI’A, AT-TARÎQA, WA AL-HAQÎQA:

 

Shari’a son las obligaciones externas; Tarîqa es depuración de las conciencias, y Haqîqa es la visión de lo Real (haqq) en las manifestaciones (taÿalliât) externas.

La shari’a es el ámbito de los actos de ‘ibada hacia Allah, en la tarîqa Allah es el objetivo del siervo, y la haqîqa es la contemplación de EL.

Cuando lo Real (haqq) se hace manifiesto o evidente lo hace a través de los opuestos o contrarios, y así la Majestad del Señorío se hace evidente en la servidumbre de los recipientes, manifestándose de este modo tanto la shari’a como la haqîqa. La visión de la Majestad en tanto que tal, es “haqîqa”, y el establecimiento de las normas que rigen a los recipientes, es “’ibâda”, en cuanto a la tariqa puede decirse que es rectificación de las conciencias, y que la haqîqa es para el embellecimiento del fuero interno.

Se ha dicho que la shari’a es lo mismo que la haqîqa, puesto que aquella fue el cumplimiento necesario de la orden de esta última, y que la haqîqa es lo mismo que la shari’a puesto que en aquella ya estaba esta antes de su aparición. También la shari’a puede ser entendida según los sufíes, para todo aquello relacionado con una cosa o que es causa de la percepción de la misma, pues todas las causas pertenecen al mundo de la shari’a, y el sentido o significado que encierran todas las cosas son realidades (haqâ-iq).

El mundo formal es la shari’a del significado espiritual que lo habita, y así el combate (muÿâhada) es la shari’a de la contemplación (mushâhada), la humildad (dzil) es la shari’a del honor (‘iç), la pobreza (faqr) es la shari’a de la riqueza (ginâ), etc., del mismo modo que la labranza y la plantación es la shari’a de la recolección del fruto, y por esto han dicho:”Quien planta shari’a recoge realidades, y quien planta realidades recoge shari’a”, es decir, su regreso a la shari’a se impone como algo obligatorio; en relación a esto ha dicho el poeta:

Recolectas el fruto de aquello que plantaste, pues esta es la ley del tiempo.   

 

 

ADZ-DZÂT WA AS-SIFÂT

 

Has de saber que lo Real (haqq) posee Esencia (Dzât) y Cualidades (Sifât) en la Eternidad sin principio y en la Eternidad sin final, es decir antes de la manifestación (tayallî) y después de ella, pues sus Cualidades son eternas al igual que su Esencia.

La Cualidad no se separa de aquello a lo que cualifica, y cuando la Esencia se manifiesta es necesario que también lo haga la Cualidad que la describe, y de igual modo la exteriorización de las Cualidades conlleva necesariamente la participación de la Esencia, y por tanto se puede decir que la Esencia es lo “manifestante”, mientras que las Cualidades son lo “envolvente”.

El término Cualidades (Sifât) hace referencia  a las Cualidades de los Significados espirituales (Sifât al-ma’ânî), y al resto de las Cualidades perfectas. Todo aquello que acontece y que es manifestación participa tanto de Esencia como de Cualidades, pues ni la Esencia se separa nunca de las Cualidades ni estas se separan nunca de aquella. Esta inseparabilidad de la Esencia y las Cualidades en la existencia es a la que apuntaba aquel que dijo: “La Esencia es lo mismo que las Cualidades”, es decir la manifestación de ambas es única, tal como han dicho otros: “El mundo formal es lo mismo que el mundo de los Significados”, aludiendo con ello a la unificación en su manifestación. Algún oriental ha dicho en uno de sus versos:

    ¡Oh! Fuente original cuando te manifiestas desaparece toda duda,

    La Esencia es lo mismo que las Cualidades. No hay en los Significados duda alguna.

Que el manto del mundo formal extendido sobre los Significados no te obstaculice la contemplación de la Esencia; este asunto pertenece al ámbito del “saboreo” y el “wiÿdân”, y no al camino de la vía racional y la argumentación. Que Allah bendiga a ibn al-Fârid.

Tras la transmisión de la Ciencia tradicional se encuentra una Ciencia sutil, sólo percibida por las mentes más precoces.

Has de saber que la Esencia no se manifiesta sino es a través de las huellas de las Cualidades, pues si se se manifestara sin este medio el universo formal se destruiría y desaparecería, y por esto han dicho los sufies: “La manifestación de la Esencia es ÿalâl, y la manifestación de las Cualidades es ÿamâl”, porque si la Esencia se manifestara sin medio aniquilaría y arrasaría, tal como se recoge en el hadiz: “La manifestación de las Cualidades acontece en las huellas (Azar), y con ellas puede tener lugar la Contemplación y la Gnosis, y todo ello es llama”. Después los sufíes han ampliado esto diciendo que todo lo ÿalâl es Esencia, y que todo lo ÿamâl es Cualidad, a manera de ejemplo o metáfora. Y también han dicho: la pobreza (faqr) es Esencia (dzât), la riqueza (ginâ) Cualidad (sifât), la humildad (dzul) es Esencia, el honor (‘iç) Cualidad, el silencio (samt) es Esencia, el discurso (Kalâm) Cualidad, etc. Esta terminología es la que ha sido empleada por el Shayj de nuestros Maestros sidi ‘Alî al-Yamal (r.a.) en su libro, y no se si alguien le ha podido preceder o no en este aspecto.

 

Continuación