Unidos en el amor

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Unidos en el Amor,
Separados por el ilusionista
Que de la chistera se saca
El infeliz desencuentro
Entre mi “tú” y tu “yo”.

Así, unidos y separados,
Vamos recorriendo las distancias
Que jalona el tiempo
En un viaje eterno
Que solo dura
Mientras dure la ilusión.

Al Amor perfecto aspiro
Que trasciende la barrera de lo individual Y reunifica los resplandores del Amado En el brillo de Su Glorioso y Radiante Sol De modo que nuestra separación sea por fin un encuentro Y nuestro encuentro el feliz paladeo De que en realidad nunca fuimos dos.

Los resplandores son Sus lágrimas,
Las lágrimas del olvido de Su Amor.
Hemos olvidado y El llora el desencuentro Para que Su llanto provoque en su siervo El dolor por la distancia y la llantina de su corazón, Que en su extravío no para de gemir desconsolado Por estos parajes desolados de pérdida y desunión.

He decidido que mi lágrima busque en Su lágrima La sanación por el Amor.
El llora y yo lloro... gota a gota los mares dispersos de mi distracción Se colmarán desbordados en el Océano Su Unión.

Cuando por el peso del olvido
Me encojo sobre mí mismo
Perdiendo de vista Su Visión,
Las palabras de los fuqara de Fez
Serán para mí un refugio
Y el impulso para abrir mi pecho
A ese espacio abierto y acogedor
Desde donde las verdades susurradas al oído Son elevadas a certezas por las bendiciones De El Que Posibilita Apertura, El Inmenso, El Abarcador.

Y sus palabras son:
“El Sháij nos da el wird para que seamos un esclavo, Abandónate pues en Su Fuerza y Su Esplendor”

El camino del faqir es morir a su deseo, A su voluntad y a su pasión.
Todo lo que afirma su ego le separa,
Y por eso en lo que le separa se entrena Poniendo a prueba los rangos de su entrega Y el ardor de su amor, En un viaje eterno hasta que dura Hasta que el olvido de sí mismo Devenga en el amante y el Amado Gozando del abrazo de Su Unión.

Lo que le separe será entonces
Tan solo como un mero recuerdo
Pues habrá integrado sus alientos
En el aliento de Su Señor.

Lágrimas del mundo,
En ellas resplandece Majestuoso
El brillo de Su Inmensa Visión
Con la que limpia el velo de la distancia Y riega el corazón del que a Layla aspira, Pues date cuenta que en La Noche Las formas se confunden Igualándose a los ojos Del despierto observador.

Que sea para nosotros realizar el Uno
En estos paisajes de desolación
Y desde allí, en La Presencia,
Susurremos al oído de todos los seres sensibles La promesa del feliz reencuentro En la morada eterna de la No-Separación.
 


'Uzman, diciembre de 2006