PRESENCIA
Aquellos que cruzaron el ancho mar
Dejando surcos de estelas doradas
Que en las pupilas chisporrotean
De los que quedaron atrás,
Un frió vacío en el corazón les ha dejado
Porque su ausencia en presencia les resulta imposible asimilar.
La sublime presencia de aquellos ausentes que cruzaron ya
Se hace manifiesta al que su presencia afirma cuando se deja de afirmar,
Y entonces vuelta alto o cruza el ancho mar
Dejando surcos de estelas doradas que a otros inspirarán.
¿Está presente el que presente está?,
O ¿Se ha de ausentar el que se va?
¿Quien a estas preguntas responderá?
El mismo que pregunta es la sombra de una duda
Que sombra no ha de proyectar
Porque exhausto se perdió rendido de tanto anhelar
El chisporroteo de aquellos que cruzaron el ancho mar:
Aquellos que se fueron y no volverán,
A los que si me anulo contemplo y si me afirmo se van.
El que presencia y ausencia ha unificado
Entre hombres vive y con ellos lo verás reír y llorar,
Pero su noble corazón purificado,
Que desaprendió lo que a otros hace arrastrar,
Vuela y vuela, vuela alto, o bien cruza el ancho mar
Dejando surcos de estelas doradas que en otros chisporrotearán.
Para mi maestra, mi amiga, Lama Tashi Lhamo,
En cuyos ojos veo el chisporroteo de aquellos que vienen y van,
Cantando esas dulces canciones que me hacen anhelar
El encuentro perfecto en el que mi tú y tu yo se olviden de sí mismos
Para amarse en la eternidad.
(‘Uzman Javier García)