COMO NUDOS
Como los nudos en una cuerda,
Como las olas del mar,
Uno deviene indiferenciable
De la Fuente Original.
La parte retorna al todo
Y el todo se evidencia en su singularidad.
La parte y el todo se compenetran
Libremente y sin restricciones a su espontaneidad.
El nudo de la cuerda no hace falta desatar
Para que el nudo resulte cuerda,
Pues esa -la cuerda- es su naturaleza fundamental.
Más allá de las atribuciones que se le puedan imputar,
El nudo es la cuerda tal cual,
Sin perder por ello su singularidad como nudo,
Y como tal se manifiesta ciñéndose a su funcionalidad.
De igual forma nosotros:
Pedacitos de autoconciencia
Que conforman la conciencia base original
De la que tomamos prestada la existencia
Como apariencia-vacuidad.
Esta autoconciencia no se ha de desechar
Para realizar la ausencia de autoconciencia,
Al igual que los nudos no hace falta desatar
Para que estos participen de la naturaleza de cuerda,
Su realidad trascendente más allá de lo singular
Así que uno deviene libre en la misma atadura.
En la misma aprensión que compulsivamente hacemos de la realidad
Para vernos a nosotros mismo como siendo algo diferenciado de lo demás,
En ese mismo aferro, está la libertad.
Ahora me distiendo en mi atadura
Y veo pasar a los mundos
A través de mi pequeño yo personal.
(‘Uzman Javier García)