Todo es por y
para Allah
Un rey se encontró al borde de un
camino con un sufí errante que descansaba su cuerpo después de toda una jornada
rastreando por no se sabe qué veredas en busca de algo de sustento. Al verlo
allí echado, cual seca hojarasca que tras desprenderse de los árboles tan solo
espera a que la tierra la haga suya para fertilizar sus entrañas, al verlo allí
como un cadáver abandonado, no pudo menos que compadecerse de su suerte,
ignorante del rango del wali ya que Allah protege a sus santos haciéndoles
invisibles a los ojos de los que en nada se beneficiarían de su presencia y en
cambio los muestra evidentes, en cualquiera de sus estados, a aquellos a los que
elige de entre sus siervos para hacer de ellos una puerta a la trascendencia.
Porque eso precisamente es lo que hace el wali con los buscadores de la verdad
que se le acercan, señalar a los pómulos de sus puertas.
Pero sigamos con nuestra historia:
- "¡Despierta viejo!", grito el rey,
"tu estado lamentable me ofende pues en mi reino hace tiempo que desterré la
miseria y todos mis siervos gozan de la prosperidad que se merecen por el
esfuerzo en el trabajo diario. Realmente me compadezco pues tu desgracia debe
haber sido mucha para verte así relegado de los hogares y del calor humano, de
modo que pídeme lo que quieras que he de concedértelo para no hacer mía tu
deshonra. Y da gracias por haberme apiadado de ti y no te haya arrojado al fondo
de una fosa donde te acabaras de pudrir."
- "Querido rey de este reino de
hombres", replicó el wali, "tu compasión para con mi estado no conmovería ni al
más tierno de los corazones por tu falta de sinceridad, y por tanto te la
devuelvo integra por imperativo de mi Dueño ya que Allah, exaltado sea, no
acepta otra cosa más que lo afín a Su naturaleza, siendo esta pura y sin rastro
alguno del egoísmo que en ti impera. De todas las formas de idolatría, la
sublimación de la propia identidad es la más abominable de todas, por ser causa
de todo mal. Nuestro encuentro es definitivamente una pérdida de tiempo ya que
mis transacciones hace tiempo que delegué en Allah. Desde que Su Criterio se me
hizo evidente no pierdo ni un instante en alejarme de los designios que por ser
los Suyos son también los míos, así que apártate y sigue tu camino que yo he de
seguir aquí. En ser un mero instrumento de Su voluntad me deleito y no atiendo a
más razones que a las Suyas pues en las mías tan solo encuentro el desaliento de
la duda y la frustración constante de los deseos mundanos jamás satisfechos.
Nada quiero de ti, ni de ningún otro. Allah me basta y es suficiente para mí"
- "Sin duda eres uno de Su Gente",
contestó el rey, "debido a mis muchos defectos y sobretodo a mi engreimiento no
soy alguien que pueda beneficiarse de la báraka de un encuentro contigo pero por
favor cuéntame algo de ti, de tu vida, de tu rango entre los enamorados. En tu
rostro hay una luz y resulta evidente que pese a tu ruinosa situación no eres un
desgraciado como sí lo son muchos de los que sus vidas se tienen por
privilegiados"
- "Jamás conté acerca de mí a nadie,
pero ahora veo algún provecho. Aunque tú no te beneficies quizás otros sí lo
hagan ya que es voluntad de Allah, exaltado sea, darse ha conocer siempre para
lo cual, como dice el Libro, no desdeña nada, ni siquiera un mosquito o algo aún
mucho más pequeño. Todo lo que hay entre el cielo y la tierra así como lo que
ambos contienen, ya sea visible o estando más allá del alcance de la percepción
e incluso todo aquello que es solo en mera potencia, todo absolutamente está
sometido al Dueño pues no hay más Poder que el Suyo, y si es por Su voluntad que
tú vengas a mí y que yo hable de El, sea. Quizás alguien oiga y le sirva esto de
guía para ver la mano del hacedor invisible que modela las formas del mundo"
- "Habla por favor, y quien oyera o
leyere acerca de este encuentro que saque buen provecho. Mi parte en la
Misericordia Divina la cedo a todos aquellos que, adornados con las cualidades
del buen aprovechamiento, sepan guardar en su corazón las palabras verdaderas de
un enamorado. Ciertamente Allah habla por boca de Su Gente a los que atrae hacia
Sí de mil maneras para luego, después de colmarlos con el néctar de Su Unión,
devolverlos al punto de donde partieron para ser los guardianes de los secretos
y los depositarios del amor más exaltado"
- "Atiende a lo que digo, retén lo
que puedas y que Allah te guarde"
Y así contó el wali:
- "Pasé la vida acaparando logro tras
logro, pero nunca tenía bastante, ciertamente ancha es la boca del nafs y su
estómago parece no tener fondo, y es que siempre necesita algo nuevo a lo que
agarrase para no verse abocado al borde mismo del precipicio de su propia
inconsistencia. Al igual que un niño mal criado apegado a los senos de su madre
que hasta que no se desteta no abandona su condición de infante, así es con la
propia identidad, tiene que ir abandonando sus ataduras para acercarse cada vez
más al fondo de su propia naturaleza que es donde Allah, exaltado sea, deposita
la semilla de la consciencia más pura.
Buscando un maestro auténtico que me indicara como manejarme
en este viaje hacia el Dueño encontré a La Gente, así les gusta llamarse, que
son aquellos a los que se refiere el Libro cuando dice: ‘Yo estoy junto a los
que han roto sus corazones por Mí’. Ellos hacen que la llama del recuerdo
del Amado se avive para hacerte salir del olvido de ‘lo otro que El’, una
llama que cuando prende el corazón te consume, devorándote hasta no dejar más
rastro que las trazas de una presencia que como pavesa quemada revolotea la
tierra fértil de Su Absoluta Igualdad. Y así aunque nada quede de ti en Su Seno
todo igualado, El sin embargo te sostiene por su misma esencia, ya que se obliga
a Sí mismo a Ser en ti por ser la Suya la Única Presencia. Pero esto solo cuando
en el corazón del amante no haya cabida para otra cosa que no sea el Amado. Como
dice Allah por boca del Profeta: ‘No me abarcan ni los cielos ni la tierra,
pero me abarca el corazón de quien se abandona a Mí’. Por corazón se
entiende aquí la esencia, la verdad más íntima, tu razón de ser, y es por eso
que las cosas creadas no lo abarcan porque nada expuesto a límite acapara lo
ilimitado, siendo solo en el abandono de sí donde toda cosa adquiere la cualidad
abarcadora que trasciende las fronteras mismas que la conforman.
Mientras en tu corazón haya algún hueco para lo creado el
Amigo no entra, ya que El no acepta nada con El, no conteniéndose más que a Sí
mismo por lo que solo en el vaciamiento de ti es como te colmas en Su Luz. Para
remontar el vuelo desde las formas creadas hasta el Creador usa lo que te
mantiene separado a modo de fusta para que el corazón se eleve remontado las
distancias que el olvido de tu esencia te exige recorrer, y así supera todas las
pruebas a las que se vea expuesta tu sinceridad y la firmeza de tu intención
hasta que la distancia misma deje de ser el obstáculo que te separe de la
contemplación directa del Amigo. Usar lo que te separa como espoleta hacia la
Unión es abandonar la querencia natural del ego en el seno mismo de su
inconsistencia. Así el corazón, sin nada a lo que agarrarse queda completamente
roto y sin capacidad alguna para retener los atractivos del mundo. Vacío de
identidad propia, completamente ajeno a todo lo que no sea El, el corazón
remonta el vuelo dejando atrás, como testigos mudos de Su Unión, los vestigios
de todo aquello lo perpetuaba a las puertas del Amado, quedando a sus anchas y
completamente libre en el seno mismo de La Presencia.
Por ahora no tengo más palabras. Sigue tu camino y que Allah,
el único Guía, te guarde de los vicios de tu personalidad y te ponga sobre el
sendero recto de los que solo lo buscan a El en cualquiera de sus estados."
La alusión final siempre es para Muhammad, el profeta iletrado.
Se destaparon las esencias en su retiro del Monte Hira
Y desde entonces las montañas dejaron de ser montañas
Para ser las estacas con las que el mundo se sujeta
Ante el majestuoso despliegue de los astros
Que ingrávidos surcan las orbitas celestes.
Ante la mirada muy sincera del siervo más amado
Los ídolos de la Kaaba se revuelven
Desde lo más hondo de sus entrañas
Quedando del todo aniquilados,
Pues así es la visión del que su ojo
Al horizonte mismo de Su Dueño ancla.
Javier García Serrano ‘Uzman