Si alguien pregunta...

índice

 

Si alguien pregunta por mí que me busque al otro lado

Más allá de los abismales acantilados de la consciencia despierta,

Allí te espero, ¡oh joven aprendiz de enamorado!

 

Esto es parte de lo que el Bondadoso Maestro me ha enseñado,

Si ves en ello algún provecho retenlo

Y si no, no tengas en cuenta las palabras

De este pobre desquiciado.

 

La verdad del encuentro entre lo “otro” y “yo”

Reside en la toma de conciencia

De que nunca fueron dos.

 

Así pues, ¿qué necesidad habría de volver a unir

Lo que nunca se separó?

 

Todo permanece tal cual es en la realidad de su esencia

Más allá de las formas temporales con las que se reviste

El principio incondicionado de su inmanencia.

 

Hay manifestación sin objeto, ¡compréndelo!

Todo lo que no es Hwa ya ha desaparecido

Bajo el velo de la ilusión.

 

¿Su densidad?, no depende más que de las cualidades

Que la criatura atribuye al margen de Su Criador.

 

La realización de esto hace clarear el horizonte de la percepción

Con las luces del único que se muestra

En este puro resplandor.

 

El lienzo de la manifestación permanece puro e inmaculado

Antes, durante y después de su fijación;

Su belleza ya lo impregnaba todo

Desde antes de la aparición del tiempo

Y aún hoy lo sigue haciendo

Tiñendo por igual la realidad del que ve,

De lo visto, y del istmo entre los dos.

 

Desde el no-principio no ha dejado de producirse

El milagro de la reabsorción;

¿Acaso no ves como todo retorna al origen

Desde el momento mismo de su exteriorización?

 

Todos los sabios saben esto,

Todos gozan en la plenitud de las luces

De Su Señor.

 

Los demás ni ven ni saben nada,

Tan solo juego a creerse alguien

Bajo las sombras del árbol de la privación.

 

El portaestandarte de la verdad única

Llegó de entre los árabes para unificar lo que estaba disperso

Bajo el vasto imperio de la no-discriminación.

 

Enhorabuena a los afortunados

Que lo adopten como guía para conducirse

A través de los intrincados recovecos del dunia

Tras velo de la separación.

 

A Muhammad me refiero

El dueño de la Visión

El dotado de entendimiento

El mejor de la creación.

 

Del rebosante recipiente de su comunicación directa con el Amigo

Se desprenden las lluvias de bendiciones

Sobre todos los sedientos buscadores

Que aguardan a las puertas de la Unión.

 

Del océano de todos Tus afluentes y manantiales, ¡ya rabbi!,

Danos a beber por mediación suya un sorbo de Tu frescura y Tu dulzor

Con el que poder elevar nuestros corazones

Más allá del ámbito de lo creado

Hacia el radiante cielo de todo Tu Esplendor.

 

(‘Uzman García)