Tratado del Salat

del Imam Ahmad Ibn Hanbal

VIII

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    La gente está abandonando de una forma alarmante sus deberes religiosos y en especial la realización del Salat. La gente puede ser dividida en tres categorías, de las cuales las dos primeras no realizan el Salat; la primera incluye a los jawariy (secta de los primeros tiempos del Islam que querían imponer sus puntos de vista mediante la violencia), los rawafid, los mushabbibah ( aquellos que comparan los Atributos de Allah con los atributos humanos) y la gente del bida’a (aquellos que introducen innovaciones en la ‘Aqida islámica). Todos ellos desprecian el Salat en congregación en la mezquitas y nos acusan de estar fuera del Islam.

   

    El segundo grupo es el de aquellos que andan en el error, que corren tras los vanos deseos, que dilapidan su tiempo en reuniones absurdas, que beben alcohol, y se regocijan en las malas acciones.

   

    El tercer grupo es el grupo del Yama’a, quienes no abandonan el Salat en comunidad cuando escuchan el adan, ellos son los mejores de los tres grupos, pero a pesar de ser los mejores pierden la recompensa de sus Salat porque se adelantan al Imam en los movimientos de éste durante el Salat, con esto están siendo engañados por Shaytan y de nada les sirven sus Salat voluntarios pues en un hadiz se ha dicho: “Allah no acepta un Salat voluntario hasta que se ha realizado el Salat obligatorio”. Por tanto, uno puede conformarse con los beneficios de los Salat obligatorios pero no al revés, es decir, para la alcanzar los beneficios de las acciones voluntarias previamente hemos de haber cumplido con las cosas obligatorias. Que Allah bendiga al siervo que corrige a su hermano cuando observa que está anticipándose al Imam, pues corregir a un hermano es una obligación mientras que permanecer en silencio es un error. En verdad  Shaytan desea que te abstengas de corregir a tus hermanos  pues Allah ha ordenado la mutua cooperación y el mutuo consejo, por tanto obedece a Allah en aquello que ha ordenado tal como el aconsejarse mutuamente en el bien. Es obligación de los alfaquíes corregir este defecto en aquellos que hacen el Salat adelantándose al Imam en sus movimientos.

   

    Se ha narrado en un hadiz que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Todo aquel que vea una injusticia o algo detestable debe intentar corregirlo con su mano; si no puede debe denunciarlo con su lengua y sin tampoco puede al menos debe detestarlo con su corazón” (Narrado por Bujari y Muslim)

   

    Por tanto estad atentos a no peder vuestro Salat; el Profeta (s.a.s.) dijo, “El peor ladrón es aquel que roba su Salat”, y los Compañeros le dijeron, “Oh Mensajero de Allah, ¿Quién es aquel que roba su Salat?”, él (s.a.s.) replicó, “Aquel que no completa su ruku’a o su suyud” (Narrado por Ahmad, Malik Ad-Darimi). Por tanto avisa y corrige a aquel que roba su propio Salat, ¿acaso si vieras un ladrón robar un dirham no estarías en la obligación de amonestarle?, pues aquel que roba su Salat es un ladrón aún mayor.

   

    Se ha narrado de Ibn Mas’ud que dijo: “Todo aquel que ve a una persona haciendo mal el Salat y no le corrige, comparte con él su error y su descrédito”.

 

    Bilal ibn Sa’ad dijo: “La mala acción que se comete en privado solo daña a aquel que la realiza, pero si es hecha en público y no se le corrige, dañará a toda la comunidad”, y ello es debido a que la comunidad tenía la obligación de corregirlo; por tanto, es necesario corregir a todo aquel que hace mal el Salat en público.

   

    Esclavo de Allah muéstrate temeroso ante Allah en todos tus asuntos y en particular en tu Salat.

   

    El Profeta (s.a.s.) antes de partir de este mundo dijo: “Sed temeroso de Allah en vuestros Salat y prestad atención a lo que posee vuestra mano derecha” (Narrado por Ahmad, An-Nisa’i, Ibn Mayah e Ibn Hibban)

    El Salat será lo último que desaparezca del Islam, una vez que el Salat desaparezca no quedará nada del Din. El Salat será la primera cosa por la que será interrogado el musulmán el Día de la Resurrección y es el pilar central del Islam y si el pilar falla todo el edificio caerá, y de nada servirán las cuerdas y demás fijaciones. Si el Salat se pierde, el Islam se pierde. Allah ha hecho especial hincapié en la realización del Salat como acto de obediencia hacia Él.

    El Profeta (s.a.s.) ha dicho: “No hay Salat para aquel que vive cerca de la mezquita excepto en la misma” (Narrado por Ad-daraqutni y Al-Hakim) y también dijo: “Todo aquel que escucha la llamada al Salat y no responde, ha perdido el Salat, salvo que tenga alguna excusa que le disculpe”.

    Se sabe que el Profeta obligó a un hombre anciano y débil a asistir al Salat en comunidad ya que esta persona podía oír la llamada al Salat desde su casa y por tanto no era excusa no responder a la llamada de la misma.

    Se ha narrado de Abu Darda, de Ibn Mas’ud que éste dijo: “En verdad Allah ha legislado para cada Profeta una Sunna, de igual forma que ha legislado para vuestro Profeta la suya, de la cual forma parte el realizar el Salat cinco veces al día en comunidad. He visto que cada uno de vosotros tiene su propia “mezquita” en su casa, pero si hacéis el Salat allí estaréis abandonando la Sunna de vuestro Profeta y si abandonáis la Sunna de vuestro Profeta caminaréis en el error”.

    Se ha narrado en un hadiz lo siguiente: “En el Día de la Resurrección vendrá un hombre que dirá sobre su vecino: Oh mi señor este hombre me engañó!, y el otro responderá: Oh mi señor yo no le engañe, ni a él ni a su familia ni a su propiedad!, y el primero responderá: Ha hablado la verdad, Oh mi Señor!, pero me veía cometer errores y no me corrigió.” (Narrado por Al-Mundir).

    Es mejor tener por enemigo en este mundo a aquel que se le corrige que no tenerlo mañana en el Día del Juicio donde serán rechazadas todas tus excusas.

    También debes advertir que todo Salat voluntario ha de realizarse correctamente y que por no ser obligatorio no por ello debe dejar de hacerse de la forma correcta.

    Por tanto, para todo aquel que se anticipa al Imam en los movimientos, no es válido su Salat, aunque lo haya hecho por olvido, y el Suyud del olvido no compensa este error, sino que debe repetir su Salat de nuevo.

Se ha narrado en un haiz: “...que un hombre habrá hecho el Salat durante sesenta años, pero que de nada le habrá servido. Y se le dijo, ¿cómo puede ser esto?, y él (s.a.s.) dijo: Porque completaba su ruku’a , pero no completaba su suyud, o bien completaba su suyud pero no su ruku’a

    Se ha narrado de Ibn Mas’ud que: “Estaba hablando con ciertos Compañeros cuando de repente interrumpió su discurso y ellos le preguntaron, ¿por qué te has callado?, y él dijo, He visto una cosa sorprendente!, he visto a dos hombres: en cuanto al primero Allah no le ha mirado y en cuanto al segundo, Allah no ha aceptado sus Salat. Los compañeros le preguntaron, ¿quiénes son estos dos hombres?, y él contestó, en cuanto al que Allah no le mira, es aquel hombre que anda orgullosamente, y en cuanto al que Allah no ha aceptado sus Salat es porque no completaba sus ruku’a o sus suyud”.

    Se ha narrado en un hadiz que el Profetra (s.a.s.) hizo repetir el Salat a un hombre tres o cuatro veces hasta que lo hizo correctamente de acuerdo a como él (s.a.s) le enseñó.

Que Allah bendiga a todo aquel que extienda este pequeño tratado por todos los rincones de la tierra pues los musulmanes tienen necesidad de saber hacer correctamente sus Salat, y Allah es el más sabio.