El libro del guerrero

(IX)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

Compostura

 

    Allah dice: “En verdad Allah ama a aquellos que luchan por Su causa en filas como si fueran un muro firme y compacto.”

   

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “¡O gente!, debéis permanecer en calma, pues en verdad, la compasión no se muestra en el apresuramiento” (Bujari y Muslim)

  

    Un Guerrero siempre está en calma: nada en este mundo puede atemorizarle ni nada puede detenerle, pues se encuentra en el Camino Recto y la Verdad le respalda.

   

    El tiempo está de su lado, él conoce al tiempo y sabe como refrenar su impaciencia para evitar cualquier acción  carente de sentido.

    Un Guerrero nunca vive apresurado.

   

    Sus pasos son calmos y firmes. Sabe que llegará el momento crucial para toda la humanidad, por tanto antes de cambiar al mundo sabe que primero debe cambiarse a sí mismo.

    Un Guerrero nunca cogerá la fruta inmadura.

   

    Un buen luchador soporta y tolera los insultos; conoce cuanta fuerza encierran sus puños y que duro golpe puede inflingir. Cuando se enfrenta a un enemigo sin haber tenido tiempo de haberse preparado para la batalla, le mira a los ojos, a lo más profundo de los mismos, y le vence sin tener que recurrir a la fuerza física.

   

    Cuanto más aprende un Guerrero de sus hermanos, más se ilumina la fe de sus ojos, y no necesita probar nada ante nadie. Los argumentos beligerantes del enemigo carecen de importancia ante él,  cuando proclaman que Allah es una superstición, que el Yihad es terrorismo, que la Shari’a es propia de la Edad Media y que debemos someternos a su poderío militar.

 

    Un Guerrero sabe que su poder es invencible porque está basado en su Iman y porque nunca se desviará del Sendero Recto.

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “Oh Zaid, en verdad tienes dos cualidades que son agradables ante Allah y Su Mensajero.”

    Zaid preguntó: “¿Cuáles son estas dos cualidades oh Mensajero?”.

    El Profeta (s.a.s.) le dijo: “Resistencia y prudencia”.

 

 

Odio

 

    Allah dice: “Muhammad es el mensajero de Allah, aquellos que están con él son firmes de corazón ante los incrédulos y compasivos entre ellos.”

El Guerrero mira la vida sin miedo ni rencor.

 

    Cuando se prepara para la batalla recuerda las palabras dichas por el Profeta Jesús (a.s.): “Amad a vuestros enemigos” y obedece este precepto pues un Guerrero sabe que cualquier persona, hasta el momento de su muerte, tiene la oportunidad que le da Allah de seguir el Sendero Recto y por la magnanimidad de Allah tu peor enemigo puede llegar a ser tu hermano.

El Más Elevado dice: “Inclínate al perdón, regocíjate en el bien y apártate del ignorante”.

 

    En cierta ocasión Abu Ad-Darda se encontró con una muchedumbre en la calle que rodeaba a un hombre y empezaba a golpearle e insultarle. Abu Darda se llegó hasta el lugar del suceso y preguntó, “¿Qué está ocurriendo?”, la gente contestó, “Este hombre ha cometido un grave delito”. Abu Darda preguntó, “¿Qué hubiera ocurrido si este hombre hubiera caído en un pozo y se estuviera ahogando, lo rescataríais?”, “por supuesto”, replicó la gente. “No le insultéis o le peguéis”, les dijo Abu Darda, “en lugar de esto exhortarle y amonestadle. Dad gracias a Allah, Quien no permitió que cometierais el mismo delito que él”. “¿No le odias?”, preguntó la gente. Abu Darda, replicó, “Odio lo que él ha hecho, pero si deja de hacerlo, será mi hermano.” El hombre rompió en lágrimas y declaró su arrepentimiento.

 

    Un Guerrero trata de asegurarse de que el sentimiento de odio no contamine su corazón.

    Pero también sabe que el perdón no significa una aceptación universal de todo. Un Guerrero sabe que no debe inclinar su cabeza, porque si lo hace, perderá la visión de todo: tanto de su enemigo como del horizonte de sus sueños.

 

 

Iman

 

    Allah Todopoderoso dice: “Aquellos son los creyentes cuyos corazones están llenos de temor cuando se les menciona el nombre de Allah, y cuando escuchan la recitación de aquello que Él les ha ordenado aumentan su Iman y solo en Su Señor confían.”

 

    Al Profeta (s.a.s.) se le preguntó en cierta ocasión: “¿Cuál es la mejor acción?”, y él respondió, “Tener Iman en Allah y en Su Mensajero”. Luego le volvieron a preguntar, “¿Y después qué?”, y contestó, “Luchar en la Senda de Allah”.

 

    Una vez que aprendió a manejar un arma el Guerrero sabe que necesita la munición. Parte en su búsqueda y los hombres de negocios le ofrecen la mercancía de la que disponen.

“Toma la armadura de la soledad”, dice uno.

“¿Por qué no te vistes con el escudo del cinismo?”, salta otro.

“La mejor armadura es no involucrarte en nada”, clama un tercero.

 

    Pero el Guerrero hace oídos sordos a estos discursos. Imperturbable y calmo se dirige al lugar que es santo para él y se viste con el indestructible manto del Iman.

    El Iman protege de cualquier golpe. El Iman torna un veneno en la más pura mezcla.

    Los amigos del Guerrero le preguntan de dónde obtiene su energía.

    “Del Iman que sabe de la infinita misericordia de Allah para con Su siervo, que sabe que nunca le abandonará y que siempre le mantendrá en Su Sendero Recto. Y por la Misericordia de Allah puedes incluso vencer todo este mundo entero,” replica.

    Este Iman es la fuente del poder del Guerrero.

    Un Guerrero recuerda el pasado.

 

    Sabe que la Búsqueda espiritual es la causa por la cual se han escrito las más gloriosas páginas de la Historia de la humanidad.

    Esta búsqueda está llena de hechos gloriosos y oscuros: politeísmo, idolatría, oscurantismo, sacrificios a deidades, y ríos de sangre.

    La gente ha utilizado la Búsqueda Espiritual para diversos propósitos, y el Guerrero sabe cuan a menudo sus ideales sirven para cubrir horribles intenciones.

    “Por los frutos conoceréis al árbol”, dijo el Profeta Jesús (a.s.).

    El Guerrero sigue esta máxima y nunca yerra.

 

    Cuántas veces un Guerrero ha tenido que oír cosas como estas: ¿”Cómo se yo que este camino conduce hasta la Verdad?”, Cuantas veces ha tenido que escuchar a gente que no tenía la respuesta a esta pregunta rechazando el Combate, mientras presta atención a otros discursos!.

   

    Pero la ley de la mayoría no trabaja en el sentido del Iman.

    El Guerrero no tiene duda alguna, pues es guiado por el Corán, la auténtica y real fórmula de la vida.

    Allah dice en el Corán: “haced provisiones, pues en verdad la provisión es el guardián de uno mismo”.

 

    El Guerrero ha estado dormitando durante largo tiempo, pero ahora comienza a despertar y se familiariza con la luz de la Verdad. La luz le hace no tener miedo y aceptar el Sendero Recto, a pesar de que esto significa que tendrá que sufrir, padecer privaciones y asumir riesgos.

   

    “Qué magnífico Iman!” dicen sus amigos.

    Con estas palabras el Guerrero se siente orgulloso por unos instantes, pero inmediatamente le sobrecoge un sentimiento de vergüenza, pues sabe que su alma no tiene tanto Iman como parece a los demás.

 

    En ese momento su ángel le susurra: “Tú solo eres un esclavo de Allah, de nada debes enorgullecerte, pero tampoco debes sentirte culpable, solo debes tener razones para sentirte feliz.”

   

    Entonces el Guerrero se da cuenta que tan solo es un siervo del Señor de los Mundos y es entonces cuando encuentra la paz y la seguridad.

    El Profeta Muhammad (s.a.s.) dijo: “Un creyente nunca se saciará con lo bueno hasta que alcance el Jardín” (Tirmidi).

   

    Un Guerrero nunca utiliza el chismorreo malicioso contra otros, porque cualquier cosa dicha acerca de alguien acabará alcanzando los oídos de aquellos que están en enemistad con ese hombre, aumentando por tanto el resentimiento y el rencor.

   

    Por tanto, cuando un Guerrero habla de su hermano, lo visualiza al lado suyo y sabe que escucha todo cuanto él dice de su hermano.

 

 

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