El libro del guerrero

(VIII)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

Paciencia

 

    El Más Elevado dice: “Oh vosotros los creyentes!, buscad ayuda en la paciencia y en el Salat; en verdad Allah está con aquel que es paciente”

    

    Un guerrero, que confía plenamente en la agudeza de su mente, acaba finalmente entendiendo la fortaleza de su enemigo.

   

    A veces no debe olvidarse que la fuerza es más eficaz que cualquier artificio.

   

    El combate con un toro dura un cuarto de hora: pronto el toro entiende como está siendo engañado y su siguiente paso es atacar al torero. Cuando esto sucede, no hay nada que pueda impedir el desastre que va a suceder. Es por esto por lo que el Guerrero concede el beneficio de la duda a la fuerza bruta a la cual se opone.  Cuando su cólera se torna en furia, se retira del campo de batalla y espera hasta que ese arrebato de furia pase por sí mismo, y entonces vuelve de nuevo al ataque.

 

    El Más Elevado dice: “Cuan a menudo un pequeño ejército derrota a un enemigo numeroso con el permiso de Allah, pues Allah está con el paciente.”

   

    El Guerrero sabe identificar al enemigo más fuerte que él. Sabe que si se enfrenta cara a cara será irremediablemente derrotado. Si cede ante su artimaña, habrá caído en una trampa. Por esto, para salir del aprieto, el Guerrero actúa como mejor sabe, y no como quiere su enemigo. Cuando el enemigo actúa como un niño imprudente, el Guerrero actúa de la misma forma. Cuando el enemigo le desafía a una batalla, el Guerrero se hace el sordo y el tonto.

 

    “Se ha amilanado”, dice la gente.

    “Los cerditos gruñen, mientras la lucha continúa”, dice un proverbio checheno.

   

    El Guerrero no se preocupa por la opinión de los demás, pues sabe que el coraje y rabia de un pájaro no le salvará de las garras del gato en una batalla abierta. En tales circunstancias el Guerrero se arma de paciencia: lo más probable es que el enemigo busque otra presa y no “tragará el polvo”, antes que esperar un combate a campo abierto con él.

   

    Recuerda siempre: cualquier cosa por la que te sientas preocupado, cualquier cosa que quieras emprender, debes esperar a tener los medios para conseguir el fin propuesto y la oportunidad adecuada para llevar a cabo tu misión.

   

    Un Guerrero no se permite perderse por aquellos que no son capaces de conseguir ningún resultado, y que anuncian públicamente su negativa a alcanzarlo.

    Hay un proverbio checheno que dice. “El zorro que no puede alcanzar el pedazo de carne, dice, ‘No lo quiero, seguramente su sabor no es bueno’”.

 

    Allah dice: “¡Oh vosotros los creyentes! Sed pacientes, sobresalid en la paciencia y permaneced firmes, estad atentos ante vuestro deber con Allah, para que así tengáis éxito.”

 

 

Miedo

 

    Allah dice: “Infundiremos el temor en los corazones de los incrédulos por haber asociado con Allah a quien Él no dio autoridad alguna.”

   

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “Hay dos ojos que no serán tocados por el Fuego: el ojo que llora por el temor ante Allah, y el ojo que permaneció abierto toda la noche en el camino de Allah.”

   

    Un Guerrero nunca experimenta cualquier tipo de miedo.

   

    La huída puede ser un perfecto método de defensa, aunque no puedes utilizar este método cuando estás abrumado por el miedo. Cuando ha de elegir, un Guerrero prefiere sufrir una derrota para luego sanar las heridas recibidas, antes que salir corriendo y de esta manera darle mayor fuerza al agresor y una ventaja inmerecida.

 

    Allah dice: “por lo tanto no temedles, temedMe, , para que pueda completar Mi favor sobre vosotros y podáis caminar sobre el sendero recto.”

   

    Antes de tomar decisiones importantes, un Guerrero siente el miedo de cometer errores, pero si tiene que decidir dirá con valentía y coraje, “sí”, si es necesario. Si tiene que decir “no”, lo hará sin temor.

   

     Un Guerrero sabe: el mundo entero está envuelto con miedo ante el mundo entero.

   

    El miedo puede manifestarse de dos formas: bien a través de la contienda beligerante o bien a través de la obediencia subordinada. Son las dos caras de la misma moneda.

 

    Así pues cuando un Guerrero se enfrenta cara a cara con aquel que le inspira temor, recuerda: aquel hombre está abrumado con la misma incertidumbre. Tiene que superar los mismos obstáculos y encontrar las mismas dificultades.

   

    Entonces, ¿por qué acaba siendo más fuerte?, porque usa su miedo como motor y no como freno.

    Aprendiendo de su enemigo, el Guerrero no permite que el miedo le obstaculice.

   

    Durante los momentos de dificultad y pena, en las situaciones en las que no parece haber salida, el Guerrero se conduce con calma y coraje, heroicamente, confiado en la Misericordia de Allah.

 

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