El libro del guerrero

(VII)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

SOLEDAD

 

        El Profeta (s.a.s.) dijo: “Cuatro compañías son las mejores; una unidad de cuatrocientos es la mejor unidad; el mejor ejército es el de una tropa de cuatro mil, pero doce mil guerreros nunca pueden ser derrotados por su pequeño número.” (Abu Daud y At-Tirmidi)

       

        Un Guerrero sabe que un hombre no es una isla.

        No puede estar luchando por la verdad en soledad; cualquiera que fuera su plan, sigue dependiendo de otras personas. Necesita discutir con otros sus planes estratégicos para llegado el momento pedir ayuda y asistencia y en los momentos de descanso sentarse a la luz de la lumbre en el campamento y compartir con otros sus batallas pasadas. No obstante, un Guerrero no permitirá que esta necesidad sea mal interpretada por otros como inseguridad en sí mismo. Sus hechos son obvios, pero sus planes están velados por el misterio.

       

        El Guerrero descansa junto a sus hermanos, pero nunca traslada la responsabilidad  de los pasos realizados por el mismo sobre otros.

       

        A veces, involuntariamente, da un mal paso y se precipita en el abismo, y la soledad le atormenta y los fantasmas le apabullan. Cuando buscaba como realizar la Batalla Correcta no contaba con que algo así pudiera sucederle. Pero sucedió. Sumergido en la oscuridad, llama a su corazón: “Me he precipitado en el abismo, las aguas son tan oscuras y profundas”. “Recuerda una cosa”, le contesta su corazón, “Solo aquel que permanece debajo de las aguas es el que se ahoga.” Entonces el Guerrero tensa cada fibra de sus nervios para sobreponerse al veredicto de que el final ha llegado.

       

        El Profeta (s.a.s.) dijo: “Si la gente supiera lo que yo se acerca de las trampas que acechan en la soledad, ni un solo jinete partiría solo en la soledad de la noche.” (Bujari)

       

        Un Guerrero utiliza la soledad, pero nunca permite que la soledad le utilice a él.

       

        Un Guerrero utiliza cualquier buen ejercicio en los momentos de desfallecimiento y confusión: trata de hacer de forma sensible y cuidadosa aquello que otros hacen de forma inconsciente: respirar, parpadear, y tomar conciencia de lo que le rodea. De esta forma se libera de la tensión y permite que su intuición trabaje más libremente, sus miedos y deseos no le obstaculizan su trabajo.

       

        Un Guerrero sabe mantener el equilibrio entre soledad y dependencia.

 

 

AMOR

 

        Allah dice: “Y se amable con aquellos que te siguen de entre los creyentes.”

       

        El Profeta (s.a.s.) dijo: “En verdad, Allah Todopoderoso no mira en vuestros cuerpos o vuestras apariencias, sino que mira en vuestros corazones.” (Muslim)

       

        Un Guerreo no puede actuar sin amor. La necesidad de expresar amabilidad y cariño forma parte de su propia naturaleza, al igual que el comer o el beber, o el placer por el Combate Recto. Si  el sol se oculta y el Guerrero no experimenta ninguna felicidad, entonces, algo va mal.

       

        Observa como hay un corazón ardiente tras la máscara de hielo que alguna gente pone sobre sí misma. Es por esto por lo que asume más riesgos que otras personas. Busca el amor de forma constante y sin descanso, a pesar de que en esta búsqueda pueda a veces escuchar un “no” o sentir el rechazo. Un Guerrero no se deja intimidar por las circunstancias. No puede actuar sin amor.

       

        El Profeta (s.a.s.) dijo: “Casaos con aquellos a los que améis y sean fértiles, pues en el Día del Juicio me sentiré orgulloso por vuestro gran número ante otros profetas.” (Ahmad)

       

        Por eso el Guerrero se casa a la menor oportunidad que tenga porque ello forma parte del Combate, pues un familia recta es la base de una sociedad recta.

        Muy a menudo ha tenido que sufrir por aquellos que no merecen su amor.

       

        Hay momentos en que su vida le pone a prueba teniéndose que separarse de aquellos a los que siempre amó. Durante tales momentos el Guerrero trata de saber si cumple con la voluntad de Allah o si por el contrario está lleno de amor por sí mismo, en el primer caso obedece sin quejarse ni murmurar, a pesar de que tenga que despedirse de alguien en su camino, pero si tal despedida proviene de las malas intenciones de alguien, el Guerrero da una respuesta contundente.

       

        Un Guerrero sabe que desde el momento en que él es capaz de ver el bien, lleva consigo mismo las cosas buenas, pues el mundo es como un espejo donde cada uno ve reflejada su propia imagen.

 

 

JUSTICIA

 

        Allah dice: “En verdad la maldición de Allah recae sobre los injustos.”

        Un Guerrero no puede ser indiferente ante la injusticia.

       

        Él sabe que todo en este mundo está interconectado y entrelazado y que cualquier acción realizada  por una persona tiene influencia sobre otras. Así, cuando ve alguien sufrir desenvaina su espada para devolver las cosas a su orden. No obstante, cuando combate al opresor nunca lo condena, pues sabe que cada uno de nosotros habrá de rendir cuantas ante Allah. Después de cumplir su misión, el Guerrero se abstiene de efectuar cualquier juicio.

       

        El Guerrero ha venido al mundo para ayudar a sus hermanos pero no para condenar a sus vecinos.

        Allah dice: “Actuad equitativamente, pues en verdad Allah ama a aquellos que obran con equidad.”

        Al Guerrero se le ha dado el regalo de combatir y el regalo de perdonar. Utiliza ambos instrumentos con la misma destreza.

       

        No existe un Guerrero que pueda decir, mientras está en la compañía de sus hermanos: “Siempre he hecho lo correcto”. Si así lo dice o bien no está diciendo la verdad o bien no ha aprendido a conocerse a sí mismo, pues en su pasado un verdadero Guerrero ha debido hacer algo incorrecto, pero sabe, mientras sigue su camino, que  Allah inevitablemente le hará encontrarse con aquellos a quienes haya podido dañar, y este es el camino por medio del cual puede reparar el daño que una vez cometió, y el Guerrero aprovecha esta oportunidad sin vacilar.

       

        Allah dice en el  Corán: “En verdad Allah goza con el ejercicio de la justicia y el bien hacia los demás.”

       

        Un Guerrero honra las palabras de Omar: “¡Oh gentes!, el Islam es un ciudadela fuerte y una puerta firme. La ciudadela del Islam es la justicia y su puerta es la verdad, pero si la ciudadela y la puerta se destruyen, entonces la santidad e inviolabilidad de esta religión será pisoteada. En tanto el gobernante es fuerte, el Islam es invencible. El poder del gobernante no reside en el arte del manejo del látigo o en cortar cabezas con la espada, sino que el poder reside en la justicia y en el gobierno justo.”

       

        El Guerrero siempre lucha para conseguir un equilibrio entre la firmeza y la misericordia. Siempre actúa justamente.

        Para que un sueño se haga realidad, tu fe ha de ser firme y poderosa, y cuando la meta se alcanza, uno debe recordar que el camino que ha conducido al éxito no es siempre el que podíamos haber imaginado.

       

        Por esto es por lo que un Guerrero puede tanto dar órdenes como ser compasivo.

        El Profeta (s.a.s.) dijo: “Aquellos excesivamente rígidos perecerán.” (Muslim)

        Allah nunca abandona a sus siervos, pero Sus planes y fines están más allá de toda comprensión.

        La habilidad para mandar, así como acatar órdenes, es el lema que inspira al Guerrero.

        Un Guerrero nunca acepta algo inaceptable.

       

        Un Guerrero sabe que las palabras más importantes en todas las lenguas son aquellas que son más cortas, Allah, Sí, Vida. Estas palabras, fáciles de pronunciar, llenan vastos espacios. Pero aún hay otra palabra, también corta, pero difícil de pronunciar para mucha gente, esta palabra es “no”. Aquel que nunca dice “no” piensa que es magnánimo, bien educado, pues esta palabra tiene fama de ser dicha por aquellos que son egoístas, materialistas y poco espirituales. Pero el Guerrero nunca cae en esta trampa. Hay momentos en la vida en los que se dice “sí” a otros, mientras que se dice “no” a sí mismo, y es por ello por lo que los labios del Guerrero nunca pronunciarán el “sí” cuando su corazón dice “no”.

 

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