El libro del guerrero

(VI)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

ORACIÓN

 

        Allah dice, “En verdad el Salat le aleja a uno de la inmoralidad y del mal...

       

        Un Guerrero necesita un poco de tiempo para él mismo. Este tiempo lo utiliza para el descanso, la contemplación y para dirigirse al Creador Todopoderoso. Aún en el fragor de la batalla el Guerrero encuentra el momento para hacer el Salat y el Dikr (Recuerdo de Allah).

       

        Hay dos tipos de oración. En el primero el hombre se dirige a Allah para que acontezca algo en su vida, suplicándole en este sentido. Al Todopoderoso no se le deja espacio para la acción, y Él, Quien conoce realmente lo que es mejor para nosotros, no escucha tal súplica, y continúa actuando según Él considera conveniente, y la persona empieza a sentir que sus súplicas no son escuchadas.

       

        En el segundo tipo, el hombre ni siquiera sabe por qué caminos le hará deambular el Creador, y sin embargo espera pacientemente que todos los planes del Más Elevado se cumplan en su vida. Suplica por la liberación de todos los sufrimientos y aflicciones, pide que Él le envíe coraje de espíritu para afrontar la Batalla Recta, sin embargo, nunca olvida repetir cada minuto: “Sea Tu voluntad”. Esta es la forma en la que ora un Guerrero. Sucede a veces que llega un momento en el que el camino que sigue el Guerrero se torna habitual, monótono y aburrido, en tales momentos la mención del Nombre de Allah se vuelve de gran ayuda. El Más Elevado dice, “...y recordad mucho a Allah, para que podáis tener éxito”.

 

        Cuando un Guerrero tiene que cumplir la misma misión una y otra vez, utiliza este método y el deber rutinario se torna una oración.

       

        El Profeta (s.a.s.) dijo, “El siervo llega a estar más cerca de su Señor cuando realiza una inclinación baja; por tanto dirigios a Él(en esos instantes) con súplicas frecuentes”. (Muslim)

       

        Un Guerrero se dedica a la oración, a la vez que intenta no pensar en nada; en su mente desaparece la búsqueda de placeres, competiciones o revelaciones provenientes del bullicio de la vida terrenal, y de esta forma el alma del Guerrero se llena de júbilo y tranquilidad.

 

 

VICTORIA

 

        Allah dice, “Oh vosotros los creyentes!, si ayudáis en la causa de Allah, Él os ayudará y hará firme vuestros pies”.

       

        El Imam Ibn Qayyim (que Allah lo tenga en Su Misericordia), dijo, hay cinco grandes virtudes que Allah prescribe para los Guerreros. Si un grupo de Guerreros las reúne, entonces con seguridad que obtendrán la victoria, aunque el enemigo les supere en número.

        Estas virtudes son:

  1. Firmeza

  2. Recuerdo de Allah

  3. Sumisión a Allah y Su Mensajero

  4. Coordinar sus acciones y no verse envueltos en argumentos que conduzcan a la cobardía y debilidad. Un argumento debilita a aquellos que arguyen y hace al enemigo más fuerte. De hecho, coordinar en uno es similar a un manojo de flechas que no puede ser roto, pero si las separas, puedes romperlas una por una.

  5. Y por último la paciencia, base y el fundamento de todo.

       

        Estas son las cinco cualidades sobre las que se basa toda victoria, si estas cualidades o alguna de ellas están ausentes, de igual forma la victoria también desaparece, dependiendo de cual de ellas falte. 

       

        Los discípulos deben poseer estas cualidades. Ninguna comunidad puede oponérseles sin que pierda. Cuando estas cualidades se tornan débiles, todo va en declive hasta llegar a los tiempos en los que vivimos.

       

        Allah Todopoderoso dice, “Y en verdad Allah cumplió con vosotros Su promesa cuando los ponías en fuga y los derrotabais con Su permiso; hasta que, cuando vacilasteis y disputasteis entre vosotros sobre la orden y desobedecisteis después de que Él os mostrara lo que amabais, os retiró Su ayuda. Entere vosotros había quienes deseaban el presente mundo y otros que deseaban el futuro. Entonces os alejó de ellos para poder probaros”.

       

        Cuando comienza una batalla, un Guerrero declara, “Tengo una meta”. Cuando han pasado muchos años se da cuenta de que puede alcanzar lo que quiere y que será recompensado. Entonces experimenta el pesar, pues se da cuenta de la tristeza, la soledad, los fracasos y desilusiones que asaltan a la mayoría de la humanidad, y siente que no se merece lo que habrá de alcanzar. “Repártelo todo”, le susurra su ángel. Y el Guerrero arrodillándose ofrece todas sus victorias a Allah. Haciéndolo así, el Guerrero deja de hacerse estúpidas preguntas y vence el sentimiento de culpa.

       

        Todos los caminos del mundo conducen hasta el corazón del Guerrero: anda precavido cuando se sumerge en el torbellino de las pasiones, de las cuales está llena su vida. El Guerrero sabe que es libre para elegir aquello que desea; toma las decisiones con coraje y sin mirar atrás. Acepta sus pasiones y recoge sus frutos. Sabe que no debe rechazar el rapto proporcionado por las victorias; las victorias forman parte de la vida, y dan alegría a las almas de aquellos que lucharon por las mismas.

       

        A veces en el fragor de la batalla que no parece tener final, el Guerrero se ve golpeado por una idea y se alza con la victoria de forma instantánea, y se pregunta, “¿Por qué he estado sufriendo tanto y luchando una batalla que podría haber ganado con la mitad del esfuerzo?”. En realidad, cualquier tarea parece simple una vez solucionada, y el éxito final conseguido con poco esfuerzo, o al menos así parece, fue el eslabón final de una cadena de pequeñas victorias previas. Entonces el Guerrero entiende el significado de lo que ha pasado y en vez de acusarse a sí mismo de haber tardado mucho tiempo en haber llegado a la meta, el Guerrero se muestra complaciente de haberla alcanzado al final.

       

        El Profeta dijo, “El grupo de mi comunidad que luche por la verdad no dejará de ganar hasta el Día del Juicio”. (Muslim)

        Después de ganar una batalla celebra la victoria. Le ha costado su precio: pérdidas, momentos difíciles, noches de dolorosas dudas y días de largas esperas.

       

        Cuando la gente observa el regocijo del Guerrero se pregunta: ¿¡Por qué tanta alegría por este triunfo?. Quien sabe, tal vez tenga que afrontar una desilusión en su próxima batalla. Antes de que lo sepa puede incurrir en la ira de sus enemigos”. Pero el Guerrero sabe la razón de sus acciones. Quiere celebrar su seguridad en sí mismo, el regalo más preciado de la victoria.

       

        También sabe que debe contener sus pasiones y euforias para no olvidar que no se puede siempre seguir las pasiones en todo, y que la ayuda y victoria vienen de Allah.

        Aisha (r.a.) dijo: “Nunca vi reír tan fuerte al Mensajero de Allah (s.a.s.) como para poder ver su úvula, pues él solo sonreía”.

        Hoy celebra la victoria que ganó ayer, y del triunfo de hoy toma la fuerza para las batallas del mañana.

        La capacidad para controlar las satisfacciones después de las victorias ayuda a aceptar la amargura de las derrotas.

   

 

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