El libro del guerrero

(IV)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

PERSEVERANCIA

 

        Allah dice: “Entre los creyentes hay hombres fieles al pacto que hicieron con Allah: de entre  ellos es aquel que cumple su promesa, de entre ellos es aquel que aún espera, y que no han cambiado en lo más mínimo”.

       

        Un Guerrero conoce su debilidad y sabe aquello que le ha sido regalado. Otros pueden quejarse: “No tenemos oportunidad”. Puede que estén en lo cierto, pero un Guerrero nunca se permitirá a sí mismo caer en la torpeza por esta razón, de ninguna manera, tensará cada nervio y aprovechará todo regalo que haya recibido.

        Un Guerrero recuerda las palabras de un discípulo, quien dijo estas frases antes de la Batalla de Mutah, en la que había tan solo 3.000 musulmanes y 200.000 infieles:

“Juro por Allah, oh gente, que no estamos luchando con nuestro número o con nuestras fuerzas, sino que estamos luchando con nuestra fe. Así pues, seguid adelante por amor de aquello por lo que emprendisteis esta marcha. Allah os dará la victoria en una de la dos maneras posibles: bien la victoria en el campo de batalla o la muerte por vuestra fe.”

       

        Para el Guerrero no existen las ideas abstractas.

        Todo es material y definido, y todo le merece respeto. Un Guerrero no permanece sentado e indiferente en su casa observando cuanto acontece en el mundo exterior. No, sino que acepta todos los desafíos del mundo y en ellos ve una oportunidad para su propia transformación.

       

        Algunos de sus compañeros se han podido estar quejando toda su vida de no haber tenido oportunidad, o puede que se hayan pasado toda su vida discutiendo las decisiones tomadas por otros.

       

        Un Guerrero transforma su pensamiento en acción.

        A veces sucede que un Guerrero equivoca su objetivo, y entonces, sin quejas ni murmuraciones, paga por el error cometido. A veces sucede que pierde el rumbo, y entonces vaga acá y allá antes de regresar al sendero que dejó al principio.

Pero el Guerrero nunca se desvía del sendero elegido.

 

 

DETERMINACIÓN

 

        Allah dice: “por tanto, cuando hayáis tomado una resolución, confiad en Allah”

        Un Guerrero nunca cambia su mente por las decisiones que haya tomado.

        Antes de pasar a la acción, reflexiona largamente y evalúa su nivel de preparación, la medida de su responsabilidad y su deber frente a los demás. Mientras intenta mantener su compostura, investiga minuciosamente cada paso, todo el camino, como si todo dependiera de él. Y entonces realiza la Sunna de dos Rakats para pedir guía a Allah. Pero en el momento en el que la decisión está tomada, el Guerrero se pone en marcha sin mirar atrás: no tiene dudas de que la decisión que tomó es la correcta, e incluso si las circunstancias parecen ser diferentes de las que preveía, el Guerrero nunca se desvía del sendero elegido, mientras que confía en la ayuda de Allah. Y si la decisión fue correcta, gana  una victoria en el campo de batalla, a pesar de que la batalla sea más larga de  lo que pensaba. Pero si la decisión fue errónea, sufrirá la derrota y deberá empezar todo de nuevo, pero esta vez estará armado por la experiencia errónea. Pero su recompensa será acorde con sus intenciones.

       

        Un Guerrero es como una roca.

        Cuando se encuentra sobre una llanura, todo a su alrededor está lleno de armonía, y él permanece inquebrantable. La gente puede levantar sus hogares a la sombra de él encontrado en ella la protección de toda tormenta destructiva. Pero si ocurre que se sitúe en una ladera o pendiente de una colina, y todo a su alrededor no da signo de equilibrio o respeto, entonces es cuando mostrará su poder y asaltará al enemigo que trata de perturbar la paz. En tales momentos un Guerrero es destructivo y letal y nadie es capaz de detenerle.

       

        Un ejemplo gráfico de Guerrero es el que encontramos en los cuatrocientos discípulos, quienes juraron morir en el momento más duro de la batalla con los bárbaros de Musailima. Fue el momento en el que Sabeet puso el bálsamo para los muertos sobre todo su cuerpo, se envolvió a sí mismo en un  sudario y anunció ante todo el mundo:

“Oh musulmanes! No es esta la manera en la que luchábamos durante los tiempos del Mensajero de Allah! Me apena ver como habéis consentido que vuestro enemigo os ataque sin miedo alguno...también es triste para mi ver como sufrís la derrota ante ellos....”

Sabeet alzó sus ojos al cielo y grito: “Oh Allah, no tengo nada que ver con lo que estos bárbaros vinieron hacer aquí (refiriéndose a Musilima y sus acompañantes). Tampoco tengo nada que ver con lo que éstos (refiriéndose a los musulmanes) están haciendo.”

Entonces, como un león enfurecido, se abalanzó sobre el enemigo hombro con hombro con sus mejores compañeros: Al-Baraa Ibn Malik, Zaid Ibn Al-Jattab, Salim Maulayya y muchos otros de entre los primeros musulmanes. Y ganaron aquella batalla

       

        Esta es la razón por la que un Guerrero nunca pide a nadie permiso para golpear con su espada, sino que simplemente coge la espada con su mano. Del mismo modo que no pierde el tiempo explicando sus acciones: confía en lo que ha sido predeterminado por Allah y se siente responsable por lo que hace.

       

        Allah dice: “Y aquel que es paciente y misericordioso, con toda certeza que estas son acciones son debidas al coraje.”

        Un Guerrero piensa a la vez tanto en la guerra como en la paz y actúa acorde las circunstancias.

        Una vez que emprende la Guerra, el Guerrero va hasta el final. Su leimotiv es VICTORIA O PARAÍSO!

 

 

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