El libro del guerrero

(X)

 

Por Abdullah Shamil Abu Idris

(Shamil Basayev)

 

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BISMILLAH, ALABANZAS A ALLAH SEÑOR DE LOS MUNDOS, QUIEN NOS CREÓ MUSULMANES Y LAS PAZ Y LAS BENDICIONES SEAN CON EL PROFETA MUHAMMAD, SU FAMILIA, SUS COMPAÑEROS Y TODOS AQUELLOS QUE SIGUEN SU RECTA SENDA HASTA EL DÍA DEL JUICIO

 

         

Presentimiento

     Un Guerrero sabe cuan importante es el presentimiento. “Los ejércitos serán pronto  puestos en fuga y volverán sus espaldas en la huida. Ay, la hora es su tiempo fijado y la Hora será sumamente penosa y amarga.” (La luna 45-46)

 

    En el fragor de la batalla, cuando no hay tiempo para ponderar como repeler el ataque del enemigo, el Guerrero actúa guiado por su intuición y obedece a sus ángeles custodios.

 

    Durante el tiempo de paz el Guerrero desentraña el significado de los signos que Allah le envió.

    Allah dice: “Y uno de Sus signos es vuestro sueño” (Los Romanos, 23)

 

    El Guerrero sabe que la intuición y los sueños son el ABC, a través de los cuales Allah abre aquello que nos ha predestinado.

 

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “Los sueños más auténticos serán vistos por aquellos de vosotros que sean más auténticos en sus discursos.” (Muslim)

Ibn Umar dijo: “Cuando oía hablar a Umar acerca de algo diciendo: ‘De hecho, creo que eso será así’, y en verdad sucedía de la forma en que él lo había pensado.” (Bujari)

 

    Un Guerrero sabe reconocer el silencio que precede a una batalla decisiva.

    Es como si el silencio hablase y dijera: “Todo llega a un punto muerto en el que se detiene. ¿No sería mejor olvidar la batalla y dedicarse a una vida relajada?. En tales momentos los Guerreros inexpertos dejan caer sus armas, se relajan y se quejan de aburrimiento.

 

    Un Guerrero sabe escuchar atentamente en el silencio, sabe que algo va a suceder en algún lugar, sabe que terremotos destructivos ocurrirán sin previo aviso. Tuvo la oportunidad de andar por el bosque en medio de la noche y recuerda un signo que nunca falla: si no escuchas ningún animal o pájaro, entonces, es que el peligro anda cerca. Y mientras todo el mundo conversa, el Guerrero afila sus armas y no quita sus ojos del horizonte.

 

    El movimiento del combate genera en torno gran cantidad de energía y llega el momento en el que puede ser tanto la victoria como la derrota. Solo el tiempo dirá quien es el vencedor y quien es el derrotado, pero el Guerrero sabe que a partir de ese momento no hay nada que él pueda hacer: el resultado de la batalla está en las manos de Allah. Durante tales momentos el Guerrero no está abrumado por el resultado de la batalla: no es esto lo que le preocupa. Sabe que Allah dice en el Corán: “nadie sabe lo que ganará mañana; nadie sabe en que tierra morirá.” (Luqman, 34)

 

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “El Salat de aquel que va a un echador de fortuna y cree en lo que le dice, no le será aceptado durante cuarenta días. (Muslim)

 

    El Guerrero escucha atentamente a su corazón y le pregunta, “¿Fue una Batalla Correcta?”, “¿Luché de forma apropiada?”, si el corazón responde afirmativamente, entonces reposa en paz, pero si la respuesta es negativa, entonces retoma de nuevo las armas y se prepara de nuevo para el combate.

 

 

Descanso

     Allah dice: “Os hemos hecho conduciros de una forma determinada en vuestros asuntos, por tanto seguidla, y no seguid los bajos deseos de los ignorantes.”

 

    Un Guerrero reposa entre batalla y batalla. A menudo permanece inactivo día tras día mientras satisface las demandas de su corazón, aunque su espíritu permanece alerta y siempre está en guardia. Después de todo, las cuerdas producirán un mal ruido si siempre están tensas. En la batalla el Guerrero que practica constantemente artes marciales pierde la habilidad de tomar y llevar a cabo decisiones en el instante. Un caballo que día tras día salta vallas y obstáculos acabará fracturándose una pata. El arco que no destensa de vez en cuando su cuerda no será capaz de llevar la flecha hasta el objetivo deseado. Por ello es por lo que el Guerrero trata de descansar de vez en cuando de su rutina diaria, aunque no esté predispuesto para ello.

 

    El Guerrero se sienta con sus hermanos en torno a la fogata del campamento. Entre sí hablan de sus victorias y dan una cordial bienvenida a los Ansar (compañeros de armas), pues cada uno de ellos está orgulloso de su vida y de haber participado en la Batalla Correcta. El Guerrero habla acerca de su camino con inspiración, recuerda como aceptó desafío tras desafío, como respondió a los desafíos y que decisiones tuvo que tomar en ciertos momentos. Cuando así habla su palabras están llenas de fervor y romanticismo. A veces puede ser un poco exagerado, pero recuerda que nunca confundirá orgullo con vanagloria y nunca creerá la fantasía que él mismo ha creado.

 

    A veces un Guerrero actúa como un niño. Deja sorprendida a la gente, pero la gente olvida que un niño debe retozar, jugar, hacer preguntas ingenuas, y el Guerrero encuentra reposo en toda esta diversión inocente. 

 

 

El Deber

     A veces un Guerrero escucha: “Sí, Antes de tomar una decisión debo comprender todo. Deseo tener la libertad de cambiar mis opiniones.”

 

    Un Guerrero percibe estas palabras con desconcierto. También él puede tener tal libertad, pero ello no le impedirá el cumplimiento de ciertos deberes, aunque a algunas veces no percibe claramente por qué está actuando así.

 

    El Más Elevado dice: “El que sigue el Camino recto, lo hace para sí mismo, y aquel que yerra, yerra en su propio detrimento. Nadie sobrelleva el peso ajeno. No hemos castigado salvo después de haber enviado un mensajero.”

 

    Un Guerrero admira la llamada del deber que tuvo Abu Talha.

    En tiempos del califa Uzman, Abu Talha se dispuso para emprender una difícil y penosa marcha naval; su hijo le dijo: “Que Allah tenga compasión de ti, padre. Eres un hombre de edad avanzada. Tomaste parte en los combates junto con el Mensajero de Allah, Abu Baqr y Omar. Ha llegado el tiempo de que descanses, nosotros lucharemos por ti.”

 

    Entonces él le replicó: “En verdad, el Más elevado y Todopoderoso Allah dice, ‘Levantaos para el combate tanto los oprimidos por el peso como los que no están oprimidos por él’. Lo cual significa que todo el mundo está obligado a participar en el combate, los ancianos y los jóvenes, y ningún límite de edad se nos ha fijado para ello.”

 

    Y en aquel combate Abu Talha llegó a ser un Shahid (mártir), in sha Allah.

    El Profeta (s.a.s.) dijo: “A todo aquel que gasta algo en el Camino de Allah se le registrará setecientas veces más este hecho.” (At-Tirmidi)

 

    Un Guerrero toma decisiones y las lleva a cabo. Su alma es libre como las nubes del cielo, pero a la misma vez está ligado a su deber. A lo largo de su camino, que eligió por voluntad, a veces tiene que despertarse a una hora que no le agrada, o hablar a gente que no le enriquece su conocimiento ni un ápice. A veces tiene que hacer sacrificios.

 

    “No eres libre” le replican sus amigos.

    Un Guerrero es libre.

    Sabe que es más difícil cocer pan en un horno con las puertas abiertas.

 

 

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