AHMAD IBN HANBAL

VIDA Y OBRA

 

La Vida de Ahmad ibn Hanbal 

164 - 241 de la hégira

 

índice

 

Nacimiento y parentesco

 

         Ahmad nació en el mes de Rabi' al-Awwal del año 164 de la Hégira, según sus hijos Salih y 'Abdullah. No existe desacuerdo en torno a la fecha de su nacimiento como sucede en el caso de Abu Hanifa y del Imam Malik. La fecha de su meurte también se conoce: las diversas fuentes coinciden en que murió el 12 de Rabi' al-Awwal del 241 de la Hégira. Su funeral tuvo lugar un viernes y participaron no menos de 300.000 personas en el mismo en la ciudad de Bagdad, ya que a la hora de su muerte se trataba de una persona muy famosa.

         También fue en Bagdad donde Ahmad nació. Su madre estaba embarazada de él cuando llegó de la ciudad de Marw donde su padre había residido. También se dice que su madre dio a luz en Marw, pero la versión más plausible es la que sostiene que el parto tuvo lugar en Bagdad. Ahmad era un árabe Shaybani tanto por parte de madre como de padre, por tanto, no era de origen persa o de cualquier otra etnia, sino que se trataba de una persona con ascendentes totalmente árabes. Los Shayban eran un clan de una tribu árabe conocida por su orgullo y su sentido del amor propio. Al-Muzanna ibn Hariza, que condujo las tropas árabes contra Persia en los tiempos de Abu Bakr, era un Shaybani. La tribu era famosa por su lealtad inquebrantable. Sus habitantes residían en Basora y en los desiertos limítrofes. En los tiempos de la Yahilía (los tiempos precedentes al Islam) también se localizaban en Iraq, pero cuando 'Umar ibn al-Jattab construyó Basora como asentamiento para los árabes que necesitaban el aire del desierto, los Shayban se asentaron allí. Allí fue donde se asentó la familia de Ahmad. Su abuelo, 'Abdul Malik ibn Sawda, fue uno de los notables de la tribu. Su padre fue Muhammad ibn Hanbal y su abuelo fue Hanbal ibn Hilal. El abuelo de Ahmad viajó hasta Jurasán y fue el gobernador de Sarajs en el periodo de los Omeyas. Cuando los Abbasíes llegaron al poder, se unió a ellos y cayó herido en la batalla. Muhammad, el padre de Ahmad, fue igualmente un soldado. Ibn al-Yawzi lo describe como un general. Si se trató de un general, tal como lo describe al-Yawzi, o meramente un oficial, fue sin lugar a dudas un soldado tal como era la costumbre de los árabes en aquellos tiempos. Rara vez eran agricultores o artesanos: por lo general eran luchadores y combatientes.

         Parecer ser que tras el traslado de la familia a Bagdad esta trabajó para los Abbasíes y mantuvo el contacto con los mismos, aunque no fueran ya gobernadores. Se sabe que los tíos de Ahmad solían enviar información acerca de Bagdad a uno de los gobernadores cuando estaba ausente. Desde temprana edad, Ahmad se mostró muy reacio a participar en estas actividades. Se sabe que en cierta ocasión uno de los gobernadores dijo, 'Las noticias de Bagdad no llegaban, entonces mandé una misiva al tío de Ahmad diciendo, no me has enviado las noticias de hoy. Quería verlas para enviárselas al califa.' El tío dijo, 'Las envié con Ahmad.' Ahmad, que por entonces era un muchacho, fue llamado e interrogado, '¿No se te envió con las noticias?', 'Sí', respondió, y entonces le preguntaron, '¿por qué no las enviastes?', y él replicó, '¿por qué habría yo de enviar semejantes noticias?' Las tiré al río.' El gobernador dijo, '¡A Allah pertenecemos y a Él retornaremos!' Este chico posee una gran conciencia, ¿y nosotros?'" (Ibn al-Yawzi, al-Manaqib, p. 22)

         El padre de Ahmad murió siendo él todavía un niño. Se ha dicho que él nunca conoció a su padre o a su abuelo, pero se sabe que su padre murió después de que él hubiera nacido, así que lo más probable es que lo conociera como niño y que éste no lo recordara después. Se ha mencionado que su padre murió joven en la década de los treinta años. La madre de Ahmad lo criaría en medio de la familia paterna. Su padre no le dejó en la pobreza ya que poseían algunas propiedades en Bagdad de las que vivir y otros pequeños ingresos con los que cubrían más o menos sus necesidades.

         Ahmad poseía cinco cualidades que cualifican a la persona que las posee con un rango de distinción y nobleza. Estas cinco cualidades son: noble linaje, orfandad a una edad temprana, auto-confianza, auto-control y experiencia en la adversidad. Y además de todo esto, siempre se mantuvo en la pobreza aunque no en un grado excesivo que lo hubiera convertido en un indigente. También estuvo dotado de una disposición a estar siempre satisfecho con lo que poseyera y una inclinación al trabajo intelectual inspirado por su temor a Allah y su clara conciencia de que nada en la existencia tiene poder real fuera de Allah. Su linaje y pobreza de forma combinada tuvieron sus frutos, y así cuando el mundo fue colocado ante él, se retiró y se abstuvo del mismo. Al-Mutawakkil le ofreció riquezas y él se las devolvió humildemente.