COLECCIÓN DE HADICES

 

 

KITAB FADA’IL AS-SAHABA[1]

 

LIBRO DE LOS MÉRITOS DE LOS COMPAÑEROS DEL PROFETA (s.a.s.)

(QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ELLOS)

 

 

 

I

LOS MÉRITOS DE ABU BAKR AS-SIDDIQ[2]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        Anas ibn Malik relató que Abu Bakr as-Siddiq le relató que: Vi los pies de los idólatras muy cerca cuando estábamos en la cueva. Entonces dije: ¡Oh Mensajero de Allah! Si uno de ellos se mira los pies ciertamente nos va a ver. Y él me dijo: “¡Oh Abu Bakr! ¿Qué le puede suceder a dos cuando el tercero es Allah?”.[3]

       

            Abu Sa’id relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) se sentó en el púlpito y dijo: “Allah ha permitido a Su siervo elegir entre las bellezas del mundo o lo que está con El y eligió lo que está con El”. Entonces Abu Bakr lloró, lloró intensamente y dijo: ¡Que nuestros padres y madres sean tomados para rescatarte! Era el Mensajero de Allah (s.a.s.) al que se le había dado la elección y Abu Bakr lo sabía mejor que nosotros. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “El más generoso hacia mi con sus bienes y su compañerismo es Abu Bakr. Y si yo fuera a elegir un amigo íntimo lo elegiría a Abu Bakr, pero con él tengo la hermandad del Islam. Que no quede ninguna ventana abierta hacia la mezquita excepto la ventana de Abu Bakr” [4].

        Este hadiz ha sido relatado por Abu Sa’id al-Judri a través de otra cadena de transmisores.

 

            Abdullah ibn Mas’ud relató que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Si yo fuese a elegir un amigo íntimo elegiría a Abu Bakr, pero él es mi hermano y mi compañero. Y Allah, Exaltado y Majestuoso, ha tomado a vuestro compañero (él mismo) como su amigo íntimo”.

 

            Abdullah relató que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Si yo fuese a tomar un amigo íntimo en mi comunidad, tomaría a Abu Bakr”.

 

       Abdullah relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Si hubiese elegido un amigo íntimo hubiese elegido al hijo de Abu Quhafa (Abu Bakr)”.

 

        Abdullah relató que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Si fuese a elegir un amigo entre la gente de la tierra elegiría al hijo de Abu Quhafa, pero Allah ha tomado a vuestro compañero como Su amigo íntimo”.

 

        Este hadiz ha sido relatado a través de otra cadena de transmisores. Y en el relatado por Abdullah dice: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “¡Mirad! Ciertamente yo estoy libre de tener amigos íntimos, pero si tuviese que elegir un amigo íntimo eligiría a Abu Bakr. Ciertamente Allah ha elegido a vuestro compañero como Su amigo íntimo”.

 

        Amr ibn al-As relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) lo envió a cargo del ejército a Dhat as-Salasil.[5] Al regresar le pregunté: ¿Quién es la persona que más quieres? Dijo: “A’isha”. Dije: ¿Y de los hombres? Dijo: “Su padre”. Dije: ¿Luego quién? Dijo: “Umar”. Luego nombró otros hombres.

 

        Ibn Abu Mulaika relató que escuchó a A’isha cuando le preguntaban: ¿A quién hubiera elegido el Mensajero de Allah (s.a.s.) como su sucesor (jalifa), si lo hubiera elegido? Elle dijo: Abu Bakr. Y le dijeron a ella: ¿Después de Abu Bakr quién? Ella dijo: Umar. Luego le dijeron a ella: ¿Y quién después de Umar? Ella dijo: Abu Ubaid ibn al-Yarrah. Luego de esto se quedó callada.

 

        Muhammad ibn Yubair ibn Mut’im relató de su padre que una mujer le preguntó una cosa al Mensajero de Allah (s.a.s.). Y él le dijo que volviera en otra ocasión. Ella dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Y qué pasa si vengo y no te encuentro? Y pareció como si ella quiso decir que él podía morir. El dijo: “Si no me encuentras entonces ve a Abu Bakr”. Este hadiz también ha sido relatado por Yubair ibn Mut’mi a través de otra cadena de transmisores y en el dice que una mujer fue al Mensajero de Allah (s.a.s.) y le habló de una cosa y él le ordenó lo mismo que dice el hadiz anterior.  

 

        A’isha relató: Durante su enfermedad el Mensajero de Allah (s.a.s.) me dijo: “Llama a Abu Bakr y a tu hermano para que escriba un documento. Ya que ciertamente temo que los deseos de otro (se manifiesten) y el pretendiente diga: Yo tengo más derechos. Y Allah y los creyentes rechazarán a otro que no sea Abu Bakr”.

 

        Abu Huraira relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “¿Quién de vosotros está ayunando hoy?”. Abu Bakr dijo: Yo. Dijo: “¿Quién de vosotros ha seguido un funeral hoy?”. Abu Bakr dijo: Yo. Dijo: “¿Quién de vosotros ha dado de comer a un pobre hoy?”. Abu Bakr dijo: Yo. Dijo: “¿Quién de vosotros a visitado a un enfermo hoy?”. Abu Bakr dijo: Yo. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “El que reúne estas cualidades debe entrar en el Paraíso”.

 

        Abu Huraira relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Había un hombre que conducía su vaca y ella llevaba una carga. Entonces la vaca lo miró y le dijo: Yo no he sido creada para esto, sino que he sido creada para trabajar la tierra. La gente dijo, con sorpresa y temor: ¡Gloria a Allah! ¿Acaso la vaca habló? Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Yo lo creo y también Abu Bakr y Umar”. Abu Huraira relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Había un pastor cuidando su rebaño cuando llegó un lobo y se llevó una cabra. El pastor lo siguió y consiguió rescatarla. Entonces el lobo lo miró y le dijo: ¿Quién la salvará cuando ella no tenga otro pastor que yo?”. La gente dijo: ¡Gloria a Allah! Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Yo lo creo y también Abu Bakr y Umar”.

       

        Este hadiz ha sido relatado por Ibn Shihab con la misma cadena de transmisores, pero sin mencionar la historia de la vaca.

 

        Este hadiz también ha sido relatado por Zuhri y en él se mencionan las historias de la vaca y la cabra. Y dice: “Yo ciertamente lo creo y también Abu Bakr y Umar”. Pero ellos no estaban allí.

       

        Este hadiz ha sido relatado por Abu Huraira a través de otra cadena de transmisores.

 

 

  

II

LOS MÉRITOS DE UMAR [6]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        Ibn Abu Mulaika relató: Escuché a Ibn Abbas decir: Cuando Umar ibn al-Jattab estaba sobre su litera ([7]) (al morir) la gente lo rodeó y rogaron por él, lo elogiaron y hacer el salaton por él antes de levantarlo. Y yo estaba entre ellos. Nada me distraía excepto un hombre detrás mío que se aferró a mi hombro, entonces lo miré y vi que era Ali. Estaba rogando misericordia para Umar y dijo: No has dejado detrás tuyo a nadie con cuyas acciones quisiera encontrarme con Allah como tus acciones. ¡Por Allah! Deseo que Allah te una con tus dos compañeros. Ya que con mucha frecuencia escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) decir: “Llegué con Abu Bakr y Umar. Entré con Abu Bakr y Umar. Y salí con Abu Bakr y Umar”. Entonces ciertamente deseo y creo que Allah te juntará con ellos dos.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Umar ibn Sa’id con la misma cadena de transmisores.

 

        Abu Sa’id al-Judri relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Durante un sueño vi una gente que usaba camisas, algunas de ellas llegaban al pecho y otras más allá. Y pasó Umar ibn al-Jattab con una camisa que arrastraba”. Dijeron: ¿Cómo lo interpretas? ¡Oh Mensajero de Allah! Dijo: “(Como fuerza) en la religión”.

 

        Hamza ibn Abdullah ibn Umar ibn al-Jattab relató de su padre que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Estaba durmiendo y vi que me daban una copa con leche. Bebí de ella hasta percibir un reflejo a través de mis uñas. Luego la pasé lo que quedaba a Umar ibn al-Jattab”. Dijeron: ¿Cómo interpretas eso? ¡Oh Mensajero de Allah! Dijo: “Es el conocimiento”.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Iunus con la misma cadena de transmisores.

 

        Abu Huraira relató: Escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) decir: “Estaba durmiendo y vi que estaba en un pozo de agua con un balde de cuero sacando el agua que Allah quería que sacara. Luego el hijo de Abu Quhafa (Abu Bakr) sacó uno o dos baldes de agua con cierta debilidad, que Allah lo perdone. Luego el balde se transformó en uno enorme y Umar ibn al-Jattab lo tomó. Y nunca he visto a un hombre fuerte sacar la cantidad de agua que sacó Umar ibn al-Jattab y sacó tanta que los camellos de toda la gente tuvieron suficiente para beber y descansar”.

(5891) Este hadiz ha sido relatado por Iunus a través de otra cadena de transmisores.

 

        Abu Huraira relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Vi a Ibn Abu Quhafa sacando agua. El resto del hadiz es el mismo.

 

        Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Mientras dormía me vi sacando agua de mi Estanque para saciar la sed de la gente. Y llegaba Abu Bakr y tomaba el cubo de cuero de mi mano para dar de beber y lo llenó dos veces, pero con cierta debilidad. Que Allah lo perdone. (Luego) llegaba Umar ibn al-Jattab y lo tomaba de él. Y nunca he visto a un hombre más fuerte que él (sacando agua) hasta que toda la gente sació su sed y el Estanque lleno de agua”.

 

        Abdullah ibn Umar relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Vi (en un sueño) como yo sacaba agua con un cubo de cuero en una polea de madera. Y llegó Abu Bakr y sacó uno o dos cubos notándose cierta debilidad al hacerlo. Y que Allah, Bendito y Altísimo, lo perdone. Luego llegó Umar para saciar la sed (de la gente) y le fue cambiado el cubo por otro más grande. Y nunca he visto alguien más maravilloso entre la gente (sacando agua) y les sirvió agua hasta que estuvieron satisfechos y se fueron a descansar”.

 

        Salim ibn Abdullah relató de su padre el sueño del Mensajero de Allah (s.a.s.) con Abu Bakr y Umar ibn al-Jattab en un hadiz como este.

 

        Yabir relató que el Profeta (s.a.s.) dijo: “Entré en el Paraíso y vi en él una casa o un castillo. Y dije: ¿A quién pertenece? (Los ángeles) dijeron: A Umar ibn al-Jattab. Y quise entrar pero recordé tus celos”. Entonces Umar se puso a llorar y dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cómo puedo tener celos de ti?.

        Este hadiz ha sido relatado por Yabir a través de otra cadena de transmisores.

 

        Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Estaba durmiendo cuando me vi en el Paraíso y había una mujer realizando la ablución a un costado de un palacio. Entonces dije: ¿A quién pertenece? Dijeron: A Umar ibn al-Jattab. Y recordé los celos de Umar, entonces me di vuelta y me fui”. Abu Huraira dijo: Umar se puso a llorar y nosotros estábamos con el Mensajero de Allah (s.a.s.) en esa reunión. Luego Umar dijo: ¡Qué mi padre sea tu rescate! ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Cómo puedo sentir celos de ti? Este hadiz ha sido relatado por Ibn Shihab con la misma cadena de transmisores.

 

        Sa’d ibn Abu Uaqqas relató: Umar pidió permiso del Mensajero de Allah (s.a.s.) para visitarlo y allí había unas mujeres de los Quraish conversando con él y que levantaban la voz por encima de la suya. Cuando Umar pidió permiso ellas se levantaron rápidamente y se fueron detrás de la cortina. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) sonriendo le concedió permiso para entrar. Entonces Umar dijo: Que Allah te permita sonreír toda la vida ¡oh Mensajero de Allah! Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Estoy sorprendido de éstas que estaban conmigo. En cuanto escucharon tu voz se fueron detrás de las cortinas”. Umar dijo: Tu tienes más derecho a ser temido ¡oh Mensajero de Allah! Luego les dijo: ¡Oh enemigas de vosotras mismas! Me teméis a mi y no teméis al Mensajero de Allah (s.a.s.). Ellas dijeron: Si, tu eres más duro y estricto que el Mensajero de Allah (s.a.s.).  El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “¡Por Aquel en cuyas manos está mi vida! Si Shaitán te encuentra en su camino ciertamente tomará un camino diferente del tuyo”.

 

        Abu Hurair relató que Umar ibn al-Jattab fue al Mensajero de Allah (s.a.s.) y allí había unas mujeres que estaban elevando sus voces por encima de la del Mensajero de Allah (s.a.s.). En cuanto Umar pidió permiso para entrar se fueron de prisa detrás de las cortinas. El resto del hadiz es el mismo.

 

        A’isha relató que el Profeta (s.a.s.) solía decir: “En las comunidades anteriores a la vuestra hubo gente inspirada (muhaddazun) y si hay alguno de ellos en mi comunidad ciertamente Umar ibn al-Jattab es uno de ellos”. Ibn Uahb dijo: Muhaddazun son los que reciben inspiraciones o signos del Altísimo (Mulhamun).

        Este hadiz ha sido relatado por Sa’d ibn Ibrahim con la misma cadena de transmisores.

 

        Ibn Umar relató: Umar dijo: Mi señor estuvo de acuerdo conmigo en tres oportunidades: Respecto a la estación de Abraham, respecto al velo y en el caso de los prisioneros de Badr.[8]

 

        Ibn Umar relató: Cuando murió Abdullah ibn Ubaii ibn Salul (el hipócrita) su hijo Abdullah ibn Abdullah fue al Mensajero de Allah (s.a.s.) y le pidió que le diese su camisa para usarla como mortaja para su padre. Y él se la dio. Luego le pidió que rezase por él. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) se dispuso a hacer el salat por él, pero Umar tomó al Mensajero de Allah (s.a.s.) de su túnica y le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Vas a hacer el salat por él cuando Allah lo ha prohibido? Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Allah me ha dado la elección diciendo: Da lo mismo que pidas o no que se les perdone. Aunque lo pidieras setenta veces. (9:80) Y yo le agregaré a las setenta”. Dijo: El era un hipócrita. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) rezó por él. Y Allah, Exaltado y Majestuoso, reveló: “No reces por ninguno de ellos cuando muera ni te detengas en su tumba.” (9:84)

 

        Este hadiz ha sido relatada por Ubaidullah con la misma cadena de transmisores, pero agrega: Y dejó de hacer el salat por ellos.

 

 

 

III

LOS MÉRITOS DE UZMÁN IBN AFFAN[9]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        A’isha relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba recostado en su casa con su muslo descubierto o su pantorrilla. Y Abu Bakr pidió permiso para entrar y le fue concedido. Y conversaron y él se quedó como estaba. Luego Umar pidió permiso y se le concedió y siguió conversando como estaba. Luego pidió permiso Uzmán y entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) se sentó y arregló sus ropas. Muhammad (uno de los transmisores) dijo: Yo no digo que haya ocurrido en un mismo día. Y entró y conversó y cuando salió, A’isha dijo: Entró Abu Bakr y no te perturbaste ni te arreglaste (las ropas), luego entró Umar y no te perturbaste ni te arreglaste, luego entró Uzmán y te sentaste y arreglaste tus ropas. Entonces él le dijo: “¿Acaso no debería ser modesto frente a un hombre con el que hasta los ángeles son modestos?”.

 

        A’isha, la esposa del Profeta (s.a.s.) y Uzmán relataron que Abu Bakr pidió permiso al Mensajero de Allah (s.a.s.) para entrar y él estaba recostado en la cama cubierto con la sábana de A’isha, le dio permiso y se quedó como estaba. Cuando completó su necesidad se retiró. Luego Umar pidió permiso, se lo concedió y se quedó en el mismo estado y cuando completó su necesidad se retiró. Uzmán dijo: Luego yo le pedí permiso y se sentó y le dijo a A’isha: “Arregla bien tus ropas”. Y yo completé lo que necesitaba y me retiré. Y A’isha dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Porqué no te preocupaste en arreglarte frente a Abu Bakr y Umar como lo hiciste frente a Uzmán? El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Ciertamente Uzmán es una persona muy modesta (o pudorosa) entonces temí que si lo recibía en ese estado no llegase a contarme lo que necesitaba”.

        Este hadiz ha sido relatado por Uzmán y A’isha con el mismo texto.

 

        Abu Musa al-Ash’ari relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba en uno de los jardines de Medina recostado en un almohadón y fijando una madera en el barro. Un hombre pidió que le abriesen la puerta. Y él dijo: “Ábrele y anúnciale el Paraíso”. Y era Abu Bakr. Le abrí y le anuncié al Paraíso. Luego otro hombre pidió que le abriesen. Y me dijo: “Ábrele y anúnciale el Paraíso”. Fui y era Umar, le abrí y le anuncié el Paraíso. Luego otro hombre pidió entrar y el Profeta (s.a.s.) se sentó y dijo: “Ábrele y anúnciale el Paraíso después de los problemas que lo afligirán”. Fui y era Uzmán ibn Affan, le abrí y le di las buenas noticias del Paraíso y le dije lo que había dicho. Entonces dijo: ¡Oh Allah! Dame paciencia y es Allah el que da la ayuda.

         Este hadiz ha sido relatado por Abu Musa al-Ash’ari con una pequeña variación de palabras.

 

        Abu Musa al-Ash’ari relató que hizo la ablución en su casa y luego salió y se dijo: Hoy me voy a quedar todo el día con el Mensajero de Allah (s.a.s.). Y llegó a la mezquita y preguntó por el Profeta (s.a.s.). Le dijeron: Se fue hacia allá. Entonces salí siguiendo sus pasos y preguntando por él hasta llegar a Bi’r Aris[10]. Y me senté frente a su puerta de madera hasta que el Mensajero de Allah (s.a.s.) terminó con sus necesidades e hizo la ablución. Entonces fui hacia él. Y estaba sentado al borde del pozo con sus piernas descubiertas hasta las rodillas y colgando dentro del pozo. Lo saludé, luego volví y me senté en la puerta. Y me dije: Hoy voy a ser el portero del Mensajero de Allah (s.a.s.). Y llegó Abu Bakr y golpeó la puerta. Yo dije: ¿Quién es? Dijo: Abu Bakr. Dije: Espera por favor. Y fui y dije: ¡Oh Mensajero de Allah (s.a.s.) Está Abu Bakr que pide permiso para entrar. Dijo: “Dale permiso y anúnciale el Paraíso”. Y fui y le dije a Abu Bakr: Entra y el Mensajero de Allah (s.a.s.) te anuncia el Paraíso. Y Abu Bakr entró y se sentó a la derecha del Mensajero de Allah (s.a.s.), y puso sus piernas en el pozo como había hecho el Mensajero de Allah (s.a.s.) y las descubrió hasta las rodillas. Luego yo salí y me senté. Yo había dejado a mi hermano haciendo la ablución y tenía que encontrarme. Yo me dije: Si Allah quiere el bien para alguien también lo quiere para su hermano y lo traerá. (Estaba pensando en esto) cuando golpearon la puerta. Y dije: ¿Quién es? Dijo: Umar ibn al-Jattab. Dije: Espera por favor. Y fui al Mensajero de Allah (s.a.s.), lo saludé y le dije: Es Umar que pide permiso. Dijo: “Dale permiso y anúnciale el Paraíso”. Y fui a Umar y le dije: Entra y el Mensajero de Allah (s.a.s.) te anuncia el Paraíso”. Y entró y se sentó a la izquierda del Mensajero de Allah (s.a.s.) con sus piernas colgando en el pozo. Yo regresé y me senté y me dije: Si Allah quiere el bien para alguien lo querrá para su hermano y lo traerá. Y un hombre golpeó la puerta. Yo dije: ¿Quién es? Dijo: Uzmán ibn Affan. Dije: Espera por favor. Y fui al Profeta (s.a.s.) y lo informé. Dijo: “Dale permiso y anúnciale el Paraíso y los conflictos que tendrá que enfrentar”. Fui y le dije: Entre y el Mensajero de Allah (s.a.s.) te anuncia el Paraíso y los conflictos que tendrás que enfrentar. Y entró y se encontró con que no había más lugar en la pared del pozo (donde estaban sentados los otros) y entonces se sentó frente a ellos. Sharik dijo: Sa’id ibn al-Musaiib dijo: De esto concluí cual sería el lugar de sus tumbas[11]. Abu Musa relató: Salí con la intención de encontrar al Mensajero de Allah (s.a.s.) y   me encontré con que había ido a los jardines. Lo seguí y lo encontré en un jardín, sentado sobre la pared de un pozo, con sus piernas descubiertas y colgando en el pozo. El resto del hadiz es el mismo, pero no menciona las palabras de Sa’id: De esto concluí cual sería el lugar de sus tumbas.

 

        Sa’id ibn al Musaiib relató que Abu Musa al-Ash’ari dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) salió a las afueras de Medina para hacer sus necesidades. Y yo seguí sus pasos. El resto del hadiz es el mismo. Y en este hadiz menciona: Ibn al-Musaiib dijo: (Por como estaban sentados) concluí que así estarían sus tumbas, (ellos tres) juntos y Uzmán separado.   

 

 

IV

LOS MÉRITOS DEL ALI IBN ABU TALIB[12]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        Amir ibn Sa’d ibn Abu Uaqqas relató de su padre que el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo a Ali: “Tu eres respecto a mi como Aaron respecto a Moisés, excepto que no hay profetas después de mi”. Sa’id (ibn al-Musaiib) dijo: Yo quería escucharlo directamente de Sa’d. entonces me encontré con él y le conté lo que Amir (su hijo) me había dicho. Y entonces me dijo: Yo lo escuché de él. Yo le dije: ¿Tu lo escuchaste? El se puso los dedos en los oídos y me dijo: Si y si no que me quede sordo.

 

        Sa’d ibn Abu Uaqqas relató: En la batalla de Tabuk el Mensajero de Allah (s.a.s.) dejó atrás a Ali ibn Abu Talib, entonces éste le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Me dejas atrás entre las mujeres y los niños? El le dijo: “¿No estás satisfecho con ser para mi lo que Aaron fue para Moisés?, excepto que después de mi no habrá profetas”. Este hadiz ha sido relatado por Shu’ba a través de la misma cadena de transmisores.

 

        Amir ibn Sad ibn Abu Uaqqas relató de su padre que Muauiia ibn Abu Sufián nombró a Sa’d gobernador y le dijo: ¿Qué te impide insultar a Abu Turab (Ali)? Le dijo: No lo insultaré porque recuerdo tres cosas que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo sobre él y aunque fuera solo una de ellas él me sería más amado que un camello rojo[13]. Escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) decirle (a Ali) que lo dejaba detrás en una de sus expediciones (Tabuk). Entonces Ali le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Me dejas con las mujeres y los niños? Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo: “¿No estás satisfecho con ser para mi lo que Aaron fue para Moisés?, excepto que después de mi no habrá otro profeta”. Y el Día de Badr lo escuché decir: “Yo daré este estandarte a un hombre que ama a Allah y a Su Mensajero y que es amado por Allah y Su Mensajero”. Nosotros esperábamos que fuese para nosotros cuando dijo: “Llamad a Ali”. Y llegó con sus ojos irritados, él le puso su saliva en sus ojos y le entregó el estandarte. Y Allah le dio la victoria. (Y la tercera) es cuando fue revelada ésta aleya: “¡Venid! Vamos a llamar a nuestros hijos y a vuestros hijos”. (3:61)[14] Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) llamó a Ali, Fátima, Hasan y Husain y dijo: “¡Oh Allah! Ellos son mi familia”.

 

        Sa’d relató que el Profeta (s.a.s.) le dijo a Ali: “¿No estás satisfecho con ser para mi lo mismo que Aaron fue para Moisés?”.

 

        Abu Huraira relató que en el Día de (la batalla de) Jaibar el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Ciertamente yo entregaré éste estandarte a un hombre que ama a Allah y a Su Mensajero y al que Allah le otorgará la victoria”. Umar ibn al-Jattab dijo: Ese fue el único día que yo quise tener el mando y fui a él con la esperanza de que me llamase. Pero el Mensajero de Allah (s.a.s.) llamó a Ali ibn Abu Talib, se lo entregó a él y le dijo: “Avanza y no mires alrededor hasta que Allah te otorgue la victoria”. Y Ali avanzó un poco, luego se detuvo y sin mirar alrededor dijo en voz alta: ¡Oh Mensajero de Allah! ¿Con que objetivo debo combatir a la gente? Dijo: “Combátelos hasta que atestigüen que no hay más dios que Allah y que Muhammad es el Mensajero de Allah. Y si hacen eso su sangre y sus bienes te son inviolables, excepto lo que la ley justifique y rendirán cuentas con Allah”.

 

        Sahl ibn Sa’d relató que el Día de Jaibar el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Ciertamente yo entregaré este estandarte a un hombre al que Allah otorgará la victoria, que ama a Allah y a Su Mensajero y que es amado por Allah y Su Mensajero”. La gente pasó la noche pensando a quien se lo entregaría. Cuando amaneció todos se apresuraron con el Mensajero de Allah (s.a.s.) deseando ser ellos a quien lo entregase. Pero él dijo: “¿Dónde está Ali ibn Abu Talib?”. Dijeron: ¡Oh Mensajero de Allah! El tiene los ojos inflamados”. Entonces lo mandó a llamar, llegó y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le puso saliva en sus ojos, rogó por él y se curó como si nunca hubiera estado enfermo. Y le entregó el estandarte. Y Ali dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! Los combatiré hasta que sean como nosotros. Dijo: “Avanza con cuidado hasta que llegues a sus espacios abiertos, luego llámalos al Islam e infórmalos de sus obligaciones con los derechos que tiene Allah. ¡Y por Allah! Que Allah guíe a una sola persona a través tuyo es mejor para ti que poseer el más valioso de los camellos (el camello rojo)”.

 

        Salama ibn al-Akua relató: En la batalla de Jaibar, Ali se quedó atrás (a cargo de su familia y del gobierno) y tenía los ojos inflamados. Y dijo: ¡Yo me quedo atrás del Mensajero de Allah (s.a.s.)! Entonces Ali salió y alcanzó al Profeta (s.a.s.). Cuando llegó la tarde de la noche anterior a la mañana en la que Allah otorgó la victoria, el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Ciertamente mañana yo entregaré éste estandarte a un hombre que es amado por Allah y Su Mensajero, o dijo: que ama a Allah y a Su Mensajero y al que Allah otorgará la victoria”. Y ahí estaba Ali al que nosotros no esperábamos. Ellos dijeron: Aquí está Ali. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le entregó el estandarte y Allah le otorgó la victoria.

 

        Iazid ibn Haiián relató: Fui con Husain ibn Sabra y Umar ibn Muslim a lo de Zaid ibn Arqam. Cuando nos sentamos con él Husain le dijo: ¡Oh Zaid! Tu has tenido la posibilidad de adquirir una gran virtud ya que has visto al Mensajero de Allah (s.a.s.), escuchaste sus palabras, combatiste a su lado y rezaste detrás suyo. Ciertamente has adquirido una gran virtud ¡Oh Zaid! Relátanos lo que has escuchado del Mensajero de Allah (s.a.s.) Dijo (Zaid): ¡Oh mi sobrino! ¡Por Allah! He envejecido, casi ha pasado mi vida y he olvidado algunas de la cosas que recordaba relacionadas con el Mensajero de Allah (s.a.s.). Entonces aceptad lo que os cuente y respecto a lo que no os cuente no me obliguéis a hacerlo. Luego dijo: Un día en una fuente de agua llamada Jumm, entre Meca y Medina, el Mensajero de Allah (s.a.s.) se levantó para dar un sermón. Entonces alabó a Allah y lo ensalzó. Y dio el sermón y exhortó. Luego dijo: “Y después de esto, ¡oh gente! Soy un ser humano y estoy por recibir un mensajero (el ángel de la muerte) de mi Señor y yo responderé. Os dejo dos cosas de peso: La primera de ellas es el Libro de Allah, en él está la guía y la luz. Tomad el Libro de Allah y aferráos a él”. Y nos exhortó a el Libro de Allah. luego dijo: “Y los miembros de mi familia. Os recuerdo por Allah a los miembros de mi familia. Os recuerdo por Allah a los miembros de mi familia. Os recuerdo por Allah a los miembros de mi familia”. Husain le dijo (a Zaid): ¿Y quiénes son los miembros de su familia? ¡Oh Zaid! ¿Acaso sus esposas son los miembros de su familia? Dijo: Sus esposas son los miembros de su familia. Pero (aquí) los miembros de su familia son aquellos para los cuales está prohibido aceptar Zakat. Dijo: ¿Y quiénes son ellos? Dijo: Ellos son la familia de Ali, la familia de Aqil, la familia de Ya’far y la familia de Abbas. Dijo (Husain): ¿Todos ellos tienen prohibido el Zakat? Dijo (Zaid): Si.

        Este hadiz ha sido relatado por Zaid ibn Arqam a través de otra cadena de transmisores.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Abu Haiian pero en este agrega: “El Libro de Allah, en él hay una guía y luz. Quien adhiera y se aferre a él estará guiado y quien se desvíe de él se extraviará”.

 

        Iazid ibn Haiian relató que fuimos a lo de él (Zaid ibn Arqam) y le dijimos: Tu has obtenido el bien ya que has estado en compañía del Mensajero de Allah (s.a.s.) y rezado detrás suyo. Y el resto del hadiz es el mismo excepto que dice: “¡Mirad! Os dejo dos cosas de peso: Una de ellas es el Libro de Allah, Exaltado Y Majestuoso. Que es la cuerda de Allah. Quien lo siga será guiado y quien lo abandone estará en el error”. Y en él dice: Dijimos: ¿Y quienes son los miembros de su familia? ¿Sus esposas? Dijo: No, ¡por Allah!, una mujer está con un hombre durante cierto tiempo, luego la divorcia y ella regresa con sus padres y su gente. Los miembros de su familia son él mismo y sus parientes (de sangre) para los cuales está prohibido aceptar el Zakat.

 

        Sahl ibn Sa’d relató que una persona de la familia de Maruán fue nombrado gobernador de Medina. Y mandó a llamar a Sahl ibn Sa’d y le ordenó que insultase a Ali. Pero Sahl no quiso. Entonces le dijo: Si no aceptas hacerlo al menos di: Que Allah maldiga a Abu Turab[15]. Sahl dijo: Para Ali no había un nombre más querido que Abu Turab. Y él se alegraba si se lo llamaba así. Dijo: Cuéntanos la historia de porqué fue llamado Abu Turab. Dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) llegó a la casa de Fátima y no encontró a Ali en la casa. Entonces dijo: “¿Donde está tu primo?”[16]. Ella (Fátima) dijo: Hubo algo entre nosotros y se enojó conmigo. Salió y no descansó aquí. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo a una persona: “Mira donde está”. Y volvió y dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! Está durmiendo en la mezquita. El Mensajero de Allah (s.a.s.) fue a él y lo encontró acostado, su manto se había caído y estaba cubierto de polvo. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) comenzó a sacudirle el polvo y le dijo: “¡Levántate Abu Turab! ¡Levántate Abu Turab¡” [17].

 

 

 

V

LOS MÉRITOS DE SA’D IBN ABU UAQQAS[18]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        A’isha relató: Una noche el Mensajero de Allah (s.a.s.) se acostó y dijo: “¿Si hubiera un hombre recto de entre mis Compañeros que vigilara para mi durante la noche?”. Y entonces escuchamos un ruido de armas. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “¿Quién es?”. Sa’d ibn Abu Uaqqas dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! He venido para ser tu guardián. A’isha dijo: Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) se durmió hasta que pude escuchar sus ronquidos.

 

        A’isha relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) se acostó una noche al llegar a Medina y dijo: “Ojalá hubiera un hombre recto de entre mis Compañeros que hiciera la guardia para mi durante la noche”. Ella dijo: Y estábamos en esto cuando escuchamos un ruido de armas. Dijo: “¿Quién es?. Dijo: Sa’d ibn Abu Uaqqas. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo: “¿Para qué has venido?”. Dijo: Sentí miedo por el Mensajero de Allah (s.a.s.) entonces vine a cuidarte. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) rogó por él. Luego durmió. En el hadiz transmitido por Ibn Rumh hau una pequeña variación de palabras.

 

        A’isha relató: Esa noche el Mensajero de Allah (s.a.s.) se fue a la cama, el resto del hadiz es el mismo.

 

        Abdullah ibn Shaddad relató: Escuché a Ali decir: El Mensajero de Allah (s.a.s.) jamás juntó a sus padres excepto para Sa’d ibn Malik cuando en el día de Uhud le dijo: “Arroja la flecha y ¡que mi padre y mi madre sean tu rescate!”[19].

        Este hadiz ha sido relatado por Ali a través de otra cadena de transmisores.

 

        Sa’d ibn Abu Uaqqas relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) unió para mi a sus padres en el Día de Uhud.

        Este hadiz ha sido relatado por Iahia ibn Sa’d con la misma cadena de transmisores.

 

        Amir ibn Sa’d relató de su padre que el Profeta (s.a.s.) unió para él a sus padres el Día de Uhud. Un hombre de los idólatras había prendido fuego a los musulmanes. Entonces el Profeta (s.a.s.) le dijo: “Arroja tu flecha. ¡Y qué mi padre y mi madre sean tu rescate!”. Y tomé mi arco y le arrojé una flecha sin plumas que se clavó en su costado, lo hizo caer y sus partes privadas quedaron al desnudo. El Mensajero de Allah (s.a.s.) comenzó a reír hasta que yo pude ver sus dientes frontales.

 

        Mus’ab ibn Sa’d relató de su padre que numerosas aleyas del Corán fueron reveladas en relación a él. La madre de Sa’d había jurado que no le volvería a hablar hasta que no abandone su religión. Y dejó de comer y de beber. Y le dijo: Allah te ha ordenado tratar bien a tus padres. Y yo soy tu madre y te ordeno que hagas esto. Y ella estuvo tres días así hasta que se desmayó por el esfuerzo. Entonces su hijo que entonces se llamaba Umara le dio de beber y ella lo maldijo. Y entonces Allah, Exaltado y Majestuoso, reveló ésta aleya: “Hemos ordenado al hombre que se porte bien con sus padres. Pero si estos insisten en que Me asocies algo de lo que no tienes conocimiento ¡no les obedezcas!”. (29:8) Y: “En esta vida pórtate amablemente con ellos”. (31:15) Y dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) había recibido un gran botín de guerra y había una espada en él. Yo la tomé, fui al Mensajero de Allah (s.a.s.) y le dije: Dame esta espada, tu conoces mi estado. El dijo: “Devuélvela de donde la tomaste”. Regresé para dejarla en el depósito pero no me pude contener y volví con él y le dije: Dámela. Y él me dijo con una voz fuerte: “Devuélvela de donde la tomaste”. Y entonces Allah, Exaltado y Majestuoso, dijo: “Te preguntan por el botín”. (8:1) Y dijo: En una oportunidad estuve enfermo y mandé a llamar al Profeta (s.a.s.) y él vino. Le dije: Permíteme distribuir mi propiedad como quiera. Pero no quiso. Y le dije: Entonces la mitad. Pero no quiso. Le dije: ¿Y un tercio? Y se quedó callado. Y fue después de esto que está permitido dar (en caridad) un tercio de los bienes. Y dijo: Fui a un grupo de los Ansares y de los Emigrantes y ellos me dijeron: Ven que te serviremos vino. Y esto fue antes de que el vino fuese prohibido. Y fui con ellos a un jardín donde había una cabeza de camello asada y un odre con vino. Y comí y bebí con ellos. Y comenzó una discusión sobre los Ansares y los Emigrantes. Yo dije: Los Emigrantes son mejores que los Ansares. Entonces uno de los hombres tomó un trozo de la cabeza del camello y me golpeó la nariz. Y yo fui al Mensajero de Allah (s.a.s.) y le conté. Entonces Allah, Exaltado y Majestuoso, reveló las aleyas relacionadas con el vino: “Ciertamente el vino, los juegos de azar, (sacrificar) a las piedras erectas y (la adivinación por) las flechas no son sino abominaciones y obra de Shaitán”. (5:90)

 

        Este hadiz también ha sido relatado por Simak. Y en el transmitido por Shu’ba dice: Cuando quisieron alimentarla le abrieron la boca con la ayuda de un palo y luego pusieron comida en ella. Y también dice: Golpeó la nariz de Sa’d y lo hirió. Y la nariz de Sa’d tenía la marca de esa herida.

 

        Sa’d relató que relacionado con él, Ibn Mas’ud y otros siete fue revelado: “No rechaces a quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde buscando Su agrado”. (6:52) Ya que los idólatras le habían dicho al Profeta (s.a.s.): Aleja a esos.[20]

 

        Sa’d relató: Estábamos siete hombres en compañía del Mensajero de Allah (s.a.s.) cuando los idólatras le dijeron al Profeta (s.a.s.): Aleja a esos para que no sean insolentes con nosotros. Yo era uno de ellos e Ibn Mas’ud, un hombre de Hudail, Bilal y dos hombres cuyos nombres no conocía. Y entonces le ocurrió al Mensajero de Allah (s.a.s.) lo que Allah quiso que le sucediera. Habló con él mismo. Y Allah, Exaltado y Majestuoso, reveló: “No rechaces a quienes invocan a su Señor por la mañana y por la tarde buscando Su agrado”. (6:52) 

 

 

 

VI

LOS MÉRITOS DE ZUBAIR[21] Y DE TALHA[22]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON AMBOS

 

        Abu Uzmán relató: En uno de los días en los que el Mensajero de Allah (s.a.s.) combatió no había nadie con él excepto Talha y Sa’d.

 

        Yabir ibn Abdullah relató: El día de la Batalla del Foso el Mensajero de Allah (s.a.s.) exhortó a la gente (a combatir). Y Zubair respondió al llamado. Luego los exhortó. Y Zubair respondió. Luego los exhortó (nuevamente). Y Zubair respondió al llamado. Entonces el Profeta (s.a.s.) dijo: “Todos los profetas tienen asistentes (ayudantes) y mi asistente es Zubair”.

        Yabir relató este hadiz a través de otra cadena de transmisores.

 

        Abdullah ibn Zubair relató: El día de la Batalla del Foso estaba con Umar ibn Abu Salama en el fuerte de Hasan (ibn Zabit) con las mujeres. El se inclinó hacia mi una vez y yo miré y yo me incliné hacia él una vez y él miró. Y reconocí a mi padre montado en su caballo con sus armas cabalgando hacia los Banu Quraiza. Y Abdullah ibn Urua relató que Abdullah ibn Zubair dijo: Le mencioné esto a mi padre y él me dijo: ¿Tu me viste? ¡Oh hijo mío! Dije: Si. Dijo: ¡Por Allah! Ese día el Mensajero de Allah (s.a.s.) unió para mi a sus padres. Dijo: “Que mi padre y mi madre sean tu rescate”.   

 

        Abdullah ibn Zubair relató: El día de la Batalla del Foso yo estaba con Umar ibn Abu Salama en el fuerte donde estaban las mujeres, o sea las esposas del Profeta (s.a.s.). El resto del hadiz es el mismo.

 

        Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba en la montaña de Hira (una de las montañas de Meca) y con él estaban Abu Bakr, Umar, Uzmán, Ali, Talha y Zubair. Y entonces la montaña tembló. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Tranquila, que sobre ti no hay otra cosa que un Profeta o un Siddiq (un Veraz) o un mártir”[23].

 

        Abu Huraira relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba en la montaña de Hira cuando ésta tembló. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Cálmate Hira. Que sobre ti no hay sino un Profeta o un Siddiq o un mártir”. Y sobre ella estaban el Profeta (s.a.s.), Abu Bakr, Umar, Uzmán, Ali, Talha, Zubair y Sa’d ibn Abu Uaqqas. Que Allah esté complacido con todos ellos.

 

        Hisham relató que su padre (Urua Ibn Zubair) dijo: A’isha me dijo: ¡Por Allah! Tus dos padres son (de los mencionados en esta aleya): “Son de aquellos que respondieron a Allah y al Mensajero a pesar la desgracia que los afectó”. (3:172)

(5945) Este hadiz ha sido relatado por Hisham a través de la misma cadena de transmisores, pero agrega: Abu Bakr y Zubair.[24]

 

        Urua relató: A’isha me dijo: Tus padres están entre aquellos por los que se reveló: “Son de aquellos que respondieron a Allah y al Mensajero a pesar la desgracia que los afectó”.

 

 

 

VII

LOS MÉRITOS DE ABU UBAIDA IBN AL-YARRAH [25]

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        Anas relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Toda comunidad tiene su hombre de confianza (amin) y el hombre de confianza de esta comunidad es Abu Ubaida ibn al-Yarrah”.

 

        Anas relató que le gente del Yemen fue al Mensajero de Allah (s.a.s.) y le dijo: Envía con nosotros a un hombre que nos enseñe la Sunna y el Islam. Entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) tomó a Abu Ubaida de la mano y dijo: “Este es el hombre de confianza de esta comunidad”.

 

        Hudhaifa relató: Llegó gente de Nayran al Mensajero de Allah (s.a.s.) y dijeron: ¡Oh Mensajero de Allah! Envíanos un hombre de confianza. El dijo: “Ciertamente os enviaré un hombre que es realmente digno de confianza, realmente digno de confianza”. La gente miró deseando (ser ese hombre). Pero él envió a Abu Ubaida ibn al-Yarrah.

        Este hadiz ha sido relatado por Abu Ishaq con la misma cadena de transmisores.

 

 

 

VIII

LOS MÉRITOS DE HASAN Y HUSAIN

QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON AMBOS

 

        Abu Huraira relató que el Profeta (s.a.s.) le dijo a Hasan: “¡Oh Allah! Ciertamente yo lo amo. Entonces ámalo y ama a quien lo ame” [26].

 

        Abu Huraira relató: Salí con el Mensajero de Allah (s.a.s.) una parte del día y él no me habló ni yo le hablé. Hasta que llegó al mercado de los Banu Qunaiqa. Luego regresó hasta llegar a la casa de Fátima y le dijo: “¿Está el pequeño? ¿Está el pequeño?(refiriéndose a Hasan)”. Nosotros pensamos que su madre lo retenía porque lo estaba bañando, vistiéndolo y arreglándolo. Pero no pasó mucho tiempo que llegó corriendo hasta abrazarse uno con el otro. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “¡Oh Allah! Ciertamente yo lo amo, entonces ámalo y ama a quien lo ame”.

 

        Al-Bará ibn Azib relató: Vi a Hasan ibn Ali sobre los hombros del Profeta (s.a.s.) y él decía: “¡Oh Allah! Yo lo amo, ámalo”.

 

        Iias relató que su padre dijo: Yo conduje la mula blanca del Profeta de Allah (s.a.s.) con Hasan y Husain hasta llegar al departamento del Profeta (s.a.s.). Uno de ellos montaba adelante suyo y el otro detrás.

 

 

 

IX

LOS MÉRITOS DE LA FAMILIA DEL PROFETA (s.a.s.)

 

        A’isha relató: Una mañana el Profeta (s.a.s.) salió usando un manto rayado de pelo de camello negro. Y llegó Hasan ibn Ali y lo envolvió bajo el manto, luego llegó Husain y también lo puso allí, luego llegó Fátima y también la envolvió y llegó Ali y lo envolvió. Luego dijo: “Allah solo quiere libraros de la suciedad. Gente de la casa. Y purificaros por completo”. (33:33)

 

 

 

X

LOS MÉRITOS DE ZAID IBN HARIZ [27] Y USAMA IBN ZAID

 QUE ALLAH ESTÁ COMPLACIDO CON AMBOS

 

        Salim ibn Abdullah relató que su padre dijo: Nosotros solíamos llamar a Zaid ibn Hariz como Zaid ibn Muhammad hasta que fue revelado en el Corán: Llamadles por el nombre de su padre. Es más equitativo ante Allah”. (33:5)

 

        Este hadiz ha sido relatado por Abdullah a través de otra cadena de transmisores.

 

        Ibn Umar relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) envió una expedición y nombró a Usama ibn Zaid al frente de ella. La gente objetó su nombramiento, entonces el Mensajero de Allah (s.a.s.) se levantó y dijo: “Objetáis su nombramiento como antes objetasteis el de su padre. ¡Y por Allah! El era un jefe apropiado y era una de las personas más amadas por mi. Y después de él éste (Usama) es una de las personas más amadas por mi”.

 

        Salim relató de su padre que el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo desde el púlpito: “Os oponéis a su mando, el de Usama ibn Zaid, como antes os habéis opuesto al mando de su padre. ¡Y por Allah! él era apto para ello. ¡Y por Allah! era una de las personas que yo más amaba. ¡Y por Allah! ciertamente este, Usama ibn Zaid, es apto para ello. ¡Y por Allah! después de él, este es muy amado por mi y os aconsejo que lo tratéis bien, ya que ciertamente es de los más piadosos entre vosotros”.

 

 

 

XI

LOS MÉRITOS DE ABDULLAH IBN YA’FAR

 QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ÉL

 

        Abdullah ibn Abu Mulaika relató que Abdullah ibn Ya’far le dijo a Ibn Zubair: ¿Te acuerdas cuando nosotros dos e Ibn Abbas nos encontramos con el Mensajero de Allah (s.a.s.) y nos subió a los dos (a su camello) y te dejó a ti? Dijo: Si.[28]

        Este hadiz ha sido relatado por Habib ibn ash-Shahid.

 

        Abdullah ibn Ya’far relató: Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) volvía de un viaje era recibido por los niños de su familia. (En una oportunidad) al regresar de un viaje yo me adelanté y él me hizo montar frente a él, luego llegó uno de los hijos de Fátima y lo montó detrás de él. Y así fue que los tres entramos en Medina montados en la bestia.

 

        Abdullah ibn Ya’far relató: Cuando el Profeta (s.a.s.) volvió de un viaje se encontró con nosotros. Y me encontró a mi y a Hasan o a Husain. Y montó a uno de nosotros adelante y al otro detrás y así entramos a Medina.

 

        Abdullah ibn Ya’far relató: Un día el Mensajero de Allah (s.a.s.) me montó detrás suyo y me relató un secreto que no le contaré a nadie de la gente.

 

 

 

XII

LOS MÉRITOS DE JADIYA[29], LA MADRE DE LOS CREYENTES

 QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ELLA

 

        Abdullah ibn Ya’far relató: Escuché a Ali en Kufa decir: Escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) decir: “La mejor mujer de su tiempo fue María bint Imran y la mejor mujer de su tiempo fue Jadiya bint Juuailid”. Abu Kuraib dijo: Uaki’ señaló hacia el cielo y hacia la tierra.[30]

 

        Abu Musa relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Entre los hombres ha habido muchos perfectos, pero entre las mujeres solo María bint Imran y Asiia, la esposa de Faraón. Y el mérito de A’isha sobre las otras mujeres es como la del zarid[31] sobre las otras comidas”.

 

        Abu Huraira relató: Gabriel fue al Profeta (s.a.s.) y le dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! Jadiya viene a ti con un plato de comida condimentada y pan o con una bebida. Cuando llegue dale saludos de su Señor, Exaltado y Majestuoso, y míos. Y dale las buenas nuevas de una casa de joyas en el Paraíso donde no habrá ruidos ni fatigas. Este hadiz ha sido relatado por Abu Huraira a través de otra cadena de transmisores con una pequeña variación de palabras.

 

        Ismael relató: Le dije a Abdullah ibn Abu Aufa: ¿El Mensajero de Allah (s.a.s.) le anunció a Jadiya una casa en el Paraíso? Dijo: Si, él le anunció una casa de joyas en el Paraíso donde no habrá ruidos ni fatigas.

        Este hadiz ha sido relatado por Ibn Abu Aufa a través de otras cadenas de transmisores.

 

        A’isha relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) le dio a Jadiya bint Juuailid las buenas nuevas de una casa en el Paraíso.

 

        A’isha relató: Nunca estuve celosa de una mujer como lo estuve de Jadiya. Y ella había muerto tres años antes de que se casase conmigo. Yo escuchaba que la mencionaba y que su Señor le ordenó que le diese las buenas nuevas de una casa de joyas en el Paraíso. Y siempre que sacrificaba una oveja enviaba carne a las amistades de ella.

 

        A’isha relató: Nunca estuve celosa de las esposas del Profeta (s.a.s.) excepto de Jadiya, a pesar de no haberla conocido. Y cada vez que el Mensajero de Allah (s.a.s.) sacrificaba una oveja decía: “Enviadla a las amigas de Jadiya”. Un día me enojé y le dije: ¿Jadiya (de nuevo)? Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Ciertamente mi amor por ella ha ido nutrido (por Allah en mi corazón)”.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Abu Usama hasta el sacrificio de una oveja, pero no menciona lo que sigue.

 

        A’isha relató: Nunca tuve tantos celos de ninguna de las esposas del Profeta (s.a.s.) como los tuve de Jadiya, porque él la recordaba mucho. Y yo nunca la había visto.

 

        A’isha relató: El Profeta (s.a.s.) no se casó con ninguna otra mujer hasta muerte de Jadiya.

 

        A’isha relató: Hala bint Juuailid, la hermana de Jadiya, pidió permiso al Mensajero de Allah (s.a.s.) para verlo. Su forma de pedir permiso le recordó a Jadiya y se sobrecogió por ello. Entonces dijo: “¡Oh Allah! Es Hala bint Juuailid”. Yo sentí celos y dije: ¡Estas recordando a las viejas de encías rojas de los Quraish que han muerto hace rato y Allah te ha dado en su lugar algo mejor![32]

 

 

 

XIII

LOS MÉRITOS DE A’ISHA[33]

 QUE ALLAH ESTÉ COMPLACIDO CON ELLA

 

        A’isha relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Te vi en un sueño por tres noches. Y llegaba un ángel trayéndote vestida de seda y me decía: Esta es tu esposa. Y descubría tu rostro y eras tu. Y yo decía: Si esto es de Allah que El lo lleve a cabo”.

        Este hadiz ha sido relatado por Hisham a través de otra cadena de transmisores.

 

        A’isha dijo: El Mensajero de Allah (s.a.s.) dijo: “Yo me doy cuenta cuando estás contenta conmigo y cuando estás enojada”. Yo le dije: ¿Y cómo lo sabes? Dijo: “Porque cuando estás contenta conmigo dices: No, ¡por el Señor de Muhammad! Y cuando estás enojada dices: No, ¡por el Señor de Abraham!”. Yo le dije: Así es, ¡por Allah! ¡oh Mensajero de Allah! yo dejo tu nombre (cuando estoy enojada contigo).

 

        Este hadiz ha sido relatado por Hisham ibn Urua con la misma cadena de transmisores hasta su dicho: No, ¡por el Señor de Abraham! Y no menciona lo que sigue.

 

        A’isha relató que ella solía jugar con sus amigas en lo del Mensajero de Allah (s.a.s.). Y sus amigas iban a ella pero como tenían vergüenza del Mensajero de Allah (s.a.s.) se iban. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) las enviaba con ella.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Hisham con la misma cadena de transmisores pero con un pequeño cambio de palabras.

 

        A’isha relató que la gente solía enviarle obsequios cuando era su turno buscando así complacer al Mensajero de Allah (s.a.s.).

 

        A’isha, la esposa del Profeta (s.a.s.), relató: Las esposas del Profeta (s.a.s.) enviaron a Fátima, la hija del Mensajero de Allah (s.a.s.), al Mensajero de Allah (s.a.s.). Ella le pidió permiso (para entrar) y él estaba acostado conmigo en mi manto. El le dio permiso y ella dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! tus esposas me han enviado a ti para pedirte que seas ecuánime respecto a la hija de Abu Quhafa (A’isha). Yo me quedé callada. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo: “¡Oh hija mía! ¿Acaso no amas a quien yo amo?”. Ella dijo: Por supuesto que si. Dijo: “Yo amo a esta”. Cuando Fátima escuchó esto del Mensajero de Allah (s.a.s.) se levantó y volvió con las esposas del Profeta (s.a.s.) y les contó lo que ella le había dicho y lo que el Mensajero de Allah (s.a.s.) le había contestado. Entonces ellas le dijeron: No nos has sido útil, vuelve con el Mensajero de Allah (s.a.s.) y dile: Tus esposas te piden que seas ecuánime respecto a la hija de Abu Quhafa. Y Fátima les dijo: ¡Por Allah! Nunca más le vuelvo a hablar de esto. A’isha dijo: Entonces las esposas del Profeta (s.a.s.) enviaron a Zainab bint Yahsh, la esposa del Profeta (s.a.s.). Y ella, en cierto modo, tenía la misma posición que yo frente al Mensajero de Allah (s.a.s.). Y no he visto una mujer más piadosa en la religión que Zainab, ni más temerosa de Allah, ni más veraz, ni más cumplidora con sus familiares, ni más generosa, ni más dispuesta al sacrificio en las acciones, ni más cercana a Allah, Exaltado sea. Sin embargo se irritaba rápidamente y rápidamente volvía a calmarse. Ella pidió permiso al Mensajero de Allah (s.a.s.) y él estaba con A’isha en su manto en el mismo estado que estaba cuando entró Fátima. El Mensajero de Allah (s.a.s.) le concedió permiso y ella dijo: ¡Oh Mensajero de Allah! Tus esposas me han enviado a ti para pedirte que seas ecuánime respecto a la hija de Abu Quhafa. Luego se dirigió a mi de un modo áspero. Mientras yo observaba al Mensajero de Allah (s.a.s.) para ver si él me iba a permitir responderle. Y Zainab continuó (agrediéndome) hasta que me di cuenta que el Mensajero de Allah (s.a.s.) no desaprobaría mi réplica. Entonces intercambié con ella palabras fuertes hasta que la hice callar. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) sonrió y dijo: “Ciertamente ella es la hija de Abu Bakr”. Esta hadiz ha sido relatado por Zuhri a través de la misma cadena de transmisores, pero con un pequeño cambio de palabras.

 

        A’isha relató: Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba en su última enfermedad terminal decía: “¿Dónde estoy hoy? ¿Dónde estaré mañana?”. Pensando que el turno de A’isha no estaba cerca. Ella dijo: Cuando llegó mi turno Allah se lo llevó mientras su cabeza estaba entre mi pecho y mi cuello”.

       

        A’isha relató que escuchó al Mensajero de Allah (s.a.s.) antes de morir y mientras estaba reclinado sobre su pecho y ella inclinada sobre él, decir: “¡Oh Allah! Perdóname y ten misericordia de mi. Y dame la compañía de los justos y veraces”.

        Este hadiz ha sido relatado por Hisham a través de otra cadena de transmisores.

 

        A’isha relató: Yo he escuchado que un profeta no muere sin que antes se le haya dado la posibilidad de elegir entre este mundo o el otro. Durante la enfermedad de la que murió el Profeta (s.a.s.) lo escuché decir con un sonido áspero: “Con aquellos que Allah ha agraciado de los profetas, los veraces, los mártires y los justos. ¡Ellos son una compañía excelente!”. (4:69) Y entonces pensé que se le había dado la elección (y había elegido la compañía de la gente piadosa).

        Este hadiz ha sido relatado por Sa’d con la misma cadena de transmisores.

 

        A’isha, la esposa del Profeta (s.a.s.), relató: El Mensajero de Allah (s.a.s.) solía decir: “Un profeta no muere hasta no ver su morada en el Paraíso, luego elige”. Y dijo A’isha: Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) estaba por dejar este mundo, su cabeza estaba apoyado sobre mi muslo y se había desmayado tres veces. Luego se sintió mejor y con sus ojos fijos en el techo dijo: “¡Oh Allah! Con los compañeros de lo Alto (con los profetas que habitan los lugares más elevados del Paraíso)”. Y A’isha dijo: (Cuando escuché esto) supe que no nos eligiría a nosotros. Y recordé un hadiz que él nos solía relatar cuando estaba sano y decía: “Ningún profeta muere sin ver antes su morada en el Paraíso, luego se le permita elegir”. A’isha dijo: Y estas fueron las últimas palabras que habló el Mensajero de Allah (s.a.s.): “¡Oh Allah! Con los compañeros de lo Alto”.

 

        A’isha relató: Cuando el Mensajero de Allah (s.a.s.) salía de viaje echaba la suerte entre sus esposas. (Una vez) la suerte le tocó a A’isha y a Hafsa y las dos se fueron con él. Cuando llegaba la noche el Mensajero de Allah (s.a.s.) solía viajar con A’isha y hablaba con ella. Y Hafsa le dijo a A’isha: ¿Te gustaría esta noche viajar en mi camello y yo en el tuyo así tu ves (lo que normalmente no ves) y yo veo (lo que normalmente no veo)? Ella dijo: Si. Y A’isha montó el camello de Hafsa y Hafsa montó el camello de A’isha. Y el Mensajero de Allah (s.a.s.) fue cerca del camello de A’isha, sobre el que estaba Hafsa, la saludó y viajó con ella hasta que descendieron de ellos. A’isha lo extrañó y tuvo celos. Y cuando descendió y puso su pie sobre la hierba dijo: ¡Oh Señor! Que me pique un escorpión o me muerda una serpiente. Y en cuanto a Tu mensajero no puedo decir nada de él.

 

        Anas ibn Malik relató: Escuché al Mensajero de Allah (s.a.s.) decir: “La excelencia de A’isha sobre las otras mujeres es como la excelencia del Zarid sobre las otras comidas”.

 

        Este hadiz ha sido relatado por Anas ibn Malik a través de otras cadenas de transmisores.

 

        A’isha relató que el Mensajero de Allah (s.a.s.) le dijo. “Gabriel te envía sus saludos (salam)”. Y yo le dije: Y sobre él sea la paz y la misericordia de Allah.

        Este hadiz ha sido relatado por A’isha a través de otra cadena de transmisores