Una historia para reflexionar

 

         Me desperté súbitamente de mi sueño, frente a mis ojos había una luz fuerte y extraña, me sorprendí pensando de donde procedería semejante luz. La perplejidad se apoderó de mi cuando comprobé por el reloj que tan solo eran las tres de la madrugada y que la lámpara de la habitación estaba apagada. ¿De dónde pues venía esa luz?

 

        Cuando giré me asusté terriblemente....encontré que la mitad de mi mano estaba dentro de la pared, la saqué rápidamente, y la miré con asombro!!!, la acerqué de nuevo a la pared y vi como se adentraba en la misma, el pánico me sobrecogió...¿qué estaba sucediendo?...mientras me hallaba sumido en mis reflexiones escuché una voz...miré en la dirección de la voz y comprobé que mi hermano estaba durmiendo a mi lado, vi como soñaba, soñaba que conducía un coche nuevo y que se encontraba en una gran fiesta, con gente muy rica, y que él era el más hermoso y bello de la fiesta, se hallaba feliz y reía, y yo sonreí al contemplar la escena...pero!!... mi atención me devolvió con fuerza de nuevo a lo que estaba sucediendo...¿qué estaba ocurriendo?

 

        Me levanté de mi cama y corrí hacia la habitación de mi madre tal y como solía hacerlo cuando estaba enfermo o cansado.

 

        Me senté al lado de su cabeza y comencé a llamarla con voz asustada...mamá...mama!, pero mi madre no me respondía...me levanté y la zarandeé con pánico...pero seguía sin responder...como si no se diera cuenta de mi mano...!!El pánico comenzó a apoderarse de mí...subí el tono de mi voz...mamá...mamá!!...gritaba...pero no me respondía. ¿Acaso estaba muerta?. La idea de la muerte de mi madre me dejó perplejo y helado...parecía como si ella estuviera bajo los efectos de quien está soñando una pesadilla...miré hacia derecha e izquierda...las lágrimas brotaron de mis ojos y dije con voz temblorosa: mamá estoy aquí...pero no me respondía, mamá ¿no me ves?!!!, mamá!!.

 

        Vi como ella colocaba su mano sobre su pecho para calmar su palpitante corazón y como decía bismillahi rahmani rahim...

 

        Luego me volví hacia mi padre....éste empezaba a despertar de su sueño...respondiendo con frialdad a mi madre....si?

 

        Mi madre le dijo, levántate para ver como está el niño y así tranquilizarme.

 

        Mi padre le respondió: di “busco refugio en Allah de Shaytan” y vuelve a dormir.

 

        Mi madre le dijo: estoy muy nerviosa...estoy angustiada...la ansiedad invade mi pecho...siento que ha sucedido alguna desgracia.

 

        Entonces yo la miré con espanto...sentía que la sensibilidad de las madres nunca se equivoca.

 

        Entonces le dije: mamá estoy aquí...¿no me ves que estoy delante tuya?...mamá.

 

        A continuación mi madre se dispuso a ir a mi habitación, traté de agarrarla por el vestido...pero no pude...mi mano atravesó su vestido...corrí y me puse delante de ella extendiendo mis brazos hacia ella...pero me atravesó??!!!...le seguí gritando y gritando delante de ella...mi padre estaba tras de mi...pero no me volví hacia él...

 

        Entró mi madre en mi habitación y encendió la luz...a pesar de que yo podía ver la habitación iluminada sin necesidad de encenderla....el pánico se apoderó de mi cuando me vi dormido sobre mi lecho...miré mi mano sin saber quién era aquel y quién era yo...¿cómo estaba al mismo tiempo en mi cama y aquí a la vez?

 

        La voz de mi padre interrumpió el hilo de mis pensamientos: “todos están bien, volvamos a la cama”.

 

        Pero mi madre, no quedándose tranquila, repitió: “espera, quiero quedarme tranquila y ver cómo está Muhammad”.

 

        Vi como se acercaba hacia mi cama.

 

    La miré con ojos expectantes. Cada vez se aproximaba más a mi cama.

 

    Entonces colocó su mano sobre mi hombro y comenzó a llamarme por mi nombre....Muhammad....Muhammad....pero no encontraba respuesta....empecé a gritar, mamá estoy aquí....estoy aquí mamá.....entonces mi madre empezó a golpear con fuerza mi hombro y a gritar Muhammad....Muhammad....me cogió la cara y empezó a abofetearla....Muhammad...Muhammad....aullaba de dolor... Muhammad....Muhammad...

 

    Corrí hacia ella....empecé a llorar al verla llorar...mamá....mamá...estoy aquí mamá...me puse delante de ella...estoy aquí!!

 

    De repente gritó con un gritó que rompió mi corazón y comencé a llorar....le dije mamá no grites....estoy aquí, y ella no dejaba de decir Muhammad!!

 

    Entonces mi padre corrió hacia mi cama....colocó su mano sobre mi pecho....no escuchaba el palpitar de mi corazón....

 

    El llanto calmo de mi padre me llenó de dolor....con calma y tranquilidad colocó su mano sobre mi rostro pasando suavemente su cara sobre mi frente.

 

    Mi madre decía, Muhammad no responde.

 

    Los llantos aumentaban, y yo no sabía que hacer.

 

    Mi hermano pequeño se despertó por el ruido de mi madre, y preguntó ¿qué estaba sucediendo?

 

    Mi madre gritó: ¡Oh Ahmad!, tu hermano ha muerto!!

 

    Muerto??!!

 

    Empecé a gritar, mamá yo no he muerto!!....estoy aquí!!!, por Allah que no he muerto!!, ¿es que no me ves?...mamá....mamá.

 

    Estoy aquí mírame!!!....¿acaso no puedes escucharme?....sin esperanzas de respuesta!!

 

    Elevé mis manos al cielo para hacer duw’a (implorar) a Allah...pero no encontré el techo de la casa....entonces vi criaturas que no eran humanas y sentí un dolor inmenso, un dolor que me hizo sentir como si los ojos salieran de sus órbitas, pero al momento el dolor cesó.

 

    Miré a mi hermano...vi como golpeaba su cabeza con sus manos, le miré y le dije, cállate, me estás haciendo daño, pero él seguía gritando, mientras mi madre lloraba en el regazo de  mi padre...y yo permanecía frente a ellos aterrorizado e impotente...levanté mi cabeza hacia el cielo y dije: ¿¡Oh Señor qué me está pasando, ¡Oh Señor?

 

    Escuché una voz que me envolvía....como si viniera de lejos....pero sin un origen definido....puse atención para escuchar....y el sonido aumentaba y aumentaba....como si fuera Corán....efectivamente se trataba de Corán, la voz cada vez se hacía más y más fuerte, empecé a temblar por la intensidad que alcanzaba el sonido.

 

    La voz decía: “Estabais desatentos a este acontecimiento, ahora os hemos descorrido el velo, ahora vuestra visión es como el hierro” (Corán).

 

    Sentía como la voz se dirigía hacia mi.

 

    Embargado por el terror de esta voz sentí como unas manos me agarraban, unas manos que no eran como las humanas.

 

    Unas manos que decían: ¡Ven!

 

    Yo les dije, ¿quiénes sois vosotros?, ¿qué queréis?

 

    Pero me atrajeron hacia ellos con fuerza y les grité ¡dejadme!....¡no me separéis de mi madre, de mi padre...de mi hermano...ellos creen que yo estoy muerto....

 

    Entonces ellos (las criaturas no humanas) dijeron: efectivamente estás muerto....les dije, ¿cómo voy a estar muerto, si yo veo, escucho y siento todo?....ellos sonrieron y me dijeron, ¿por qué te sorprendes?, ¿acaso crees como el resto de los hombres que la muerte es el final de la vida?, ¿no sabes que tan solo la vida es el comienzo de un sueño largo del que habréis de despertar hacia el mundo del barçaj (nota del traductor: el barçajaj es un mundo intermedio entre esta vida terrenal y la vida eterna en el que habrá de permanecer el ser humano un tiempo determinado tras su muerte).

 

    Entonces le pregunté, ¿dónde estoy?! Y ¿hacia dónde me lleváis?!.

 

    Me respondieron estas dos criaturas no humanas: Nosotros somos tus dos vigilantes en la vida de la tumba....temblé de pánico...¿qué tumba?!, ¿me vais a introducir en la tumba?....me respondieron: Todo hijo de Adán ha de entrar en ella necesariamente. Pero!!!...dijeron: Esta es la Sunna de Allah (nota del traductor: por sunna de Allah ha de entenderse aquí la manera o forma en la que Allah ha determinado algo para alguna de sus criaturas del universo) para todo hijo de Adán.

 

    Yo les dije, cuando escuchaba la palabra muerte durante mi vida, me sentía infeliz....mi cuerpo temblaba y pedía a Allah que retirara esta palabra y los pensamientos sobre la muerte lejos de mi.

 

    No imaginaba que algún día yo también entraría en la tumba.

 

    Les pregunté, mientras temblaba de miedo, ¿me vais a dejar solo en la tumba?

 

    Me respondieron: En verdad estarás solo junto con tus acciones....esta respuesta me tranquilizó algo, y les pregunté, ¿cómo son mis acciones?, ¿acaso son correctas?....entonces un grito rompió el silencio.... dirigí mi atención hacia donde provenía....y miré hacia otro...lo vi sonriendo complaciente. Cada uno de ellos tenía dos vigilante a su lado al igual que yo. Les pregunté a mis dos custodios, ¿por qué llora?, y ellos me respondieron: Porque conoce su destino. Era una persona que vivía en la sombra de la ignorancia. ¿Acaso entrará en el Fuego?, sentí pena por su estado....¿ y éste otro?.. éste sonreía feliz....¿Entrará en el Jardín?

 

    ¿Y yo, qué sería de  mi?, ¿dónde estaré?, ¿acaso estaré en un estado de dicha y felicidad como éste, o bien el dolor del fuego me abrasará como aquel otro?

 

    Respondedme!!

 

    Se volvieron hacia mi y me dijeron: Cada uno está según le corresponde por su vida en la tierra, y ahora cada uno sabe lo que le corresponde en esta vida tras su existencia en la tierra.

 

    En cuanto a ti, ¿cómo viviste en la tierra?, yo le respondí, “Perdido”, “Indeciso”, a veces obraba correctamente, mientras otras andaba perdido, a veces me dirigía a Allah y otras me alejaba. No se otra cosa que el mundo terrenal me guiaba como las bestias.

 

    Ellos dijeron: ¿Cómo estás hoy?, ¿aún sigues perdido, indeciso, extraviado?

 

    Grité: ¿cuál es el objetivo?, ¿iré al Fuego hoy?

 

    Dijeron: el Fuego...la Rahma (Compasión) de Allah es amplia, aún no has terminado, tu viaje es largo.

 

    Miré tras de mi y vi a  mi tío, mi padre y a mi hermano como lloraban, como trasportaban sobre sus hombros mi ataúd.

 

    Corrí hacia ellos, les grité y grité, pero nadie me respondía.

 

    Mi madre estaba entre la gente llorando, mi corazón estaba roto y fui hacia ella y le dije no llores....estoy aquí escúchame...mamá...mamá, haz duw’a por mi mamá; me situé delante de mi padre y le dije al oído: papá...que Allah os proteja a ti y a mamá....cuídale....y ámale como siempre nos has amado y como te hemos amado.

 

    Luego grité a mi hermano, a quien amo más que a mi mismo, deja atrás el mundo terrenal, todo lo malo y dedícate a las acciones correctas y al encuentro con tu Señor y no olvides hacer duw’a por mi, pues mi vida en el mundo de la acción ya se acabó...no dejes de trabajar en lo correcto antes de que te sorprenda la muerte....mi tiempo ya se fue...y recuérdame mientras el espíritu te acompañe. Tú estás ahora en el mundo, pero éste no es más que un objeto barato que no beneficia en nada a aquel que lo visita.....me puse delante de todos y grité con todas mis fuerzas: adiós amados míos...la tristeza es vuestra compañera....pero en el futuro tendremos una cita vosotros y yo....nadie me contestó.....todos lloraban....pero nadie podía oírme, mi corazón estaba roto por este adiós sin despedida, solo deseaba antes de partir que pudieran oírme....mis vigilantes me cogieron con fuerza y me arrojaron en el interior de  mi tumba y colocaron mi espíritu sobre mi cuerpo y contemplé como mi padre arrojaba tierra sobre mi cuerpo hasta que se despidió de mi...y mi sepultura fue cerrada. No podían sentir lo que yo sentía. Les envidiaba por estar ellos aún en el mundo....y poder emplear su tiempo en obras y acciones correctas, pero ya de nada servía arrepentirme. Lloraba y ellos seguían llorando. Sentía miedo por ellos de que el mundo terrenal les engañara y deseaba que si gritaba pudieran oírme.....todos ellos empezaron a abandonar el cementerio y yo podía escuchar el alejamiento de sus pasos.......y comenzó mi vida en el barçaj...la ilaha illa Allah...la ilaha illa Allah...la ilaha illa Allah.