CIENCIAS DEL ISLAM

 

‘ILM USÛL AL-FIQH

Ciencia de los Fundamentos del Derecho  

 

índice

 

LECCIÓN 7

El primer dalîl: el Corán

Segunda parte

 

 

Los Ahkâm del Corán

 

 

         Hukm (en plural ahkâm) significa norma, regla. Los ahkâm dictados por el Corán son de obligado cumplimiento para el musulmán. Podemos catalogar los ahkâm que aparecen en el Corán en los siguientes apartados:

 

         1- Ahkâm I‘tiqâdía, son normas relativas a la ‘Aqîda y son las reglas que el mukállaf (todo musulmán mayor de edad y en uso de razón) debe asumir (I‘tiqâd) en lo que tiene que saber acerca de Allah, los ángeles, los libros revelados, los profetas, la otra vida y el destino.

         2- Ahkam Juluqía, son las virtudes y normas de comportamiento que el mukállaf (todo musulmán mayor de edad y en uso de razón) debe seguir, evitando sus contrarios que son las malas costumbres y los vicios.

         3- Ahkâm ‘Amalía o normas prácticas que son las reglas que deben regir todo lo que dice y hace el mukállaf, así como sus contratos y demás compromisos. Este último tipo de Ahkâm constituye el Fiqh del Corán y es el Derecho que la Ciencia de los Fundamentos del Fiqh pretende entresacar del Libro Revelado.

 

         A su vez, los Ahkâm ‘Amalía o Normas Prácticas que aparecen en el Corán pueden ser divididas en dos grandes temas:

         1- Ahkâm al-‘Ibâdât o normas y reglas a las que el mukállaf debe atenerse en el cumplimiento de las ‘Ibâdas, las prácticas espirituales como el Salât, el ayuno, el Zakât, la peregrinación, etc. La ‘Ibâda es la relación del mukállaf con Allah y está sujeta a normas que se explican con detalle en este primer apartado.

         2- Ahkâm al-Mu‘âmalât o normas para las transacciones; es decir, el conjunto de reglas y leyes que deben regir los contratos, las relaciones, los castigos a los delitos, etc. Este aspecto de las normas que el Corán dicta pretende regular las relaciones que existen entre los mukallaf (los musulmanes mayores de edad y en uso de razón), ya sean individuos, sociedades o naciones.

 

         En un lenguaje más contemporáneo (que nada tiene que ver con la formulación tradicional), los Ahkâm al-Mu‘âmalât pueden ser subdivididos en los siguientes apartados:

 

         Ahkâm al-Ahwâl ash-Shajsía, normas sobre el estatuto personal. Son las reglas que se refieren a la familia y la relación entre los esposos (derecho familiar). En el Corán hay unos setenta versículos al respecto.

         Ahkâm Madanía, normas para las relaciones civiles que deben regir los intercambios como ventas, alquileres, préstamos, depósitos, delegaciones, endeudamientos, etc. Su objetivo es organizar las relaciones económicas entre los individuos, proteger los derechos y evitar los abusos. Hay unos setenta versículos en el Corán sobre este respecto.

         Ahkâm Ŷinâía, que es el derecho penal. Establece los castigos que merece el mukállaf cuando comete un delito o crimen. Su objetivo es preservar la vida de la gente, sus bienes, su honor y sus derechos. Al respecto hay unos treinta versículos en el Corán.

         Ahkâm al-Murâfa‘ât, normas o código de procedimientos. Se trata de lo relacionado con la judicatura, los testimonios y los juramentos, con el objeto de organizar la distribución de la justicia. En el Corán podemos encontrar unos trece versículos al respecto.

         Ahkâm Dustûría, o derecho constitucional. Son las normas con las que debe gobernarse toda administración islámica. Dan forma al estado musulmán, los derechos y obligaciones en él, el estatuto de las minorías, las relaciones internaciones en la paz y en la guerra, etc. En el Corán hay unos veinticinco versículos al respecto.

         Ahkâm Iqtisâdía wâ Mâlía, normas económicas y fiscales. Estas normas tratan de los derechos de los necesitados que afectan a los bienes de los ricos, y organizan los ingresos y los gastos y dan forma a las relaciones económicas entre el estado y los individuos. Hay unos diez versículos al respecto en el Corán.

 

         Si se repasa la cantidad de espacio que el Corán consagra a la enumeración de los Ahkâm, se observa inmediatamente que detalla con bastante meticulosidad todo lo relativo a las ‘Ibâdât, las prácticas espirituales; en segundo lugar, dedica su atención a los Ahwâl Shajsía (los estatutos familiares) pues son relaciones (con Allah y con los semejantes) que todos deben cumplir y hay necesidad de que sean detalladas. Todos los demás Ahkâm aparecen bajo enunciados generales y bajo la forma de principios básicos. Sólo en pocas ocasiones el Corán detalla en alguno de estos aspectos, pues están sujetos a los intereses sociales y los cambios culturales. De esto último se concluye que los responsables dentro de una administración islámica tienen margen para adecuar la Ley a las circunstancias nuevas siempre que no atenten contra alguno de los principios generales señalados por el Corán ni choquen contra sus especificaciones.

 

 

Significación tajante o hipotética de los versículos coránicos

 

         El Corán entero es tajante (qat‘í) en el sentido de que en su totalidad nos ha llegado tal como fue comunicado a Muhammad (s.a.s.) y tal como él lo comunicó a sus Compañeros. El musulmán es tajante en la consideración de que cada texto del Corán y el Corán en su totalidad es fiel -sin alteración ni trastrocamiento, sin omisión ni olvido ni adición- al mensaje original comunicado por Allah a su Mensajero y por el Mensajero a nosotros.

         Efectivamente, cada vez que le era revelado un fragmento del Corán, el Profeta lo comunicaba a sus Compañeros y estos lo aprendían de memoria y los secretarios del Profeta lo ponían por escrito, y los demás que sabían escribir lo anotaban también por su cuenta. Los contemporáneos del Profeta, al igual que hoy en día, necesitaban saber el Corán de memoria para recitarlo en su Salât, así pues, a lo largo de los veintitrés años que duró la Revelación hubo tiempo más que suficiente para que una gran cantidad de gente lo aprendiera totalmente de memoria.

         A la muerte del Profeta, Abû Bakr, su sucesor a la cabeza de la comunidad, reunió todos los escritos que había y a los que se sabían el Corán de memoria y se hizo una compilación del texto revelado bajo la supervisión de Çâid ibn Zâbit, que había sido secretario personal de Sidnâ Muhammad (s.a.s.). Abû Bakr se hizo cargo de la custodia del ejemplar resultante, y lo heredó el siguiente califa, ‘Umar, uqe, a su vez, lo dejó en herencia a su hija Hafsa. El siguiente califa, ‘Uzmân, volvió a reunir los escritos, los que se sabían el Corán de memoria y pidió a Hafsa la recensión que había mandado hacer Abû Bakr, y lo volvió a poner todo bajo la supervisión de Çâid ibn Zâbit, y se hicieron copias (Mus-haf) que se distribuyeron entre todos los musulmanes, de modo que se hiciera público y definitivo el consenso sobre el Texto. Los musulmanes se siguieron trasmitiendo entre sí el Corán de memoria, a pesar de estar ya registrado por escrito, y a pesar del paso de más de mil años, es constatable cómo esa trasmisión se sigue haciendo fiel al original, sin el cambio de una sola vocal. Siglo tras siglo, la trasmisión oral y la escrita se han ido confirmando y reforzando, como prodigio único en la historia de la humanidad, cumpliéndose lo que Allah ha dicho en el Corán: “Yo lo he revelado y Yo lo salvaguardo”. Por todo ello, los musulmanes son tajantes a la hora de considerar el Corán igual a su original. En este sentido, todo el Corán es tajante (qat‘í).

         Ahora bien, desde el punto de vista del alcance de la significación (dalâla o dilâla) de sus versículos en lo que respecta a la exposición de Ahkâm (normas y reglas), tal alcance puede ser tajante (qat‘í) o hipotético (zanní).

         Por ejemplo, el texto (nass) que afirma -explicando la distribución de las herencias- que “al esposo corresponde la mitad de lo que deja su esposa si no tiene hijos” es claro y no admite discusión. Lo mismo sucede en el caso del versículo que establece que el castigo que merecen el adúltero y la adúltera es de cien latigazos. El alcance de la significación (dalâla) de estos textos es qat‘í, tajante, porque es claro y no admite interpretación. Es lo que suele suceder cuando se cita una cantidad determinada.

         Pero puede suceder que la claridad no sea tanta porque el texto emplee alguna palabra que admite varias significaciones, o tenga un sentido demasiado genérico y a la vez uno más particular, etc. como cuando el Corán prohíbe el consumo de máita, que es todo animal muerto que no haya sido sacrificado por el ser humano: tiene un sentido general, pero también uno más particular que excluye a los peces, y, efectivamente, este extremo es confirmado por la Sunna, de modo que no es necesario que el pescado esté sacrificado para poder ser consumido. Por tanto, los textos en los que haya términos ambiguos (como los que tienen varios sentidos, los demasiado generales, etc.) tienen una significación hipotética (zanní) que debe ser confirmada en la comparación con otros textos o según otros sistemas de deducción.

 

 

LECCIÓN VIII