CIENCIAS DEL ISLAM

 

‘ILM USÛL AL-FIQH

Ciencia de los Fundamentos del Derecho  

 

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LECCIÓN 5

El Dalîl

 

 

         Definición de dalîl

 

         En la lengua árabe, dalîl es una prueba o un guía. En la terminología técnica (istilâh) de los expertos en fundamentos del derecho (los usûliyyîn), el dalîl es “lo que sirve de argumento, tras su análisis correcto, para alcanzar un juicio legal práctico de modo tajante o probable”. Las expresiones: pruebas para los juicios (adilla, plural de dalîl), bases de los juicios (usûl) y fuentes de la legitimación de los juicios (masâdir), son sinónimas, y todas se refieren a aquello que sirve para forjar un juicio (hukm).

         Algunos usûliyyîn ha definido el dalîl (la prueba que legitima un juicio) como “aquello de lo que se recoge un juicio legal práctico de carácter tajante”, y designan con el nombre de amâra (señal) aquello de lo que se recoge un juicio legal práctico probable. Pero la primera de las definiciones es la más frecuente, con lo que dalîl se usa para designar la justificación de todo juicio, tenga un carácter tajante (qat‘í) o probable (zanní). Por ello, subdividen las pruebas en qat‘í ad-dalâla (de carácter probatorio tajante) y zanní ad-dalâla (de carácter probatorio probable).

 

 

         Las pruebas legales en general

 

         Por inducción (istiqrâ) se ha llegado a la conclusión de que las pruebas legales (adilla shar‘ía) de las que se recogen los juicios prácticos (ahkâm ‘amalía) son cuatro: el Corán, la Sunna, el Consenso (Iymâ‘) y la Analogía (Qiyâs). La mayoría (yumhûr) de los musulmanes coincide en aceptar la autoridad y valor probatorio de estos cuatro criterios. También coinciden en que su orden es el mencionado, estando el Corán a la cabeza de las pruebas, después la Sunna, después el Iymâ‘, y después el Qiyâs. Es decir, ante un caso (wâqi‘a), se debe buscar el juicio que merece en el Corán, y si se encuentra se le aplica; si no se encuentra, se busca en la Sunna, y si se encuentra se le aplica su juicio; si no se encuentra en la Sunna nada ajustable al caso, se investiga si los muytahidîn (la gente de criterio) en cualquier época emitieron un juicio unánime sobre el caso, y si se encuentra se le aplica; si no se encuentra en la opinión unánime de los muytahîdîn, entonces se procede a establecer comparaciones que determinen analogías con otros casos sobre los que sí existan textos.

         Se considera que esas cuatro pruebas son a lo que se refiere un versículo del Corán, que dice: “Oh, vosotros, los creyentes: obedeced a Allah y obedeced al profeta, y a los que tienen autoridad entre vosotros. - Y si disputáis por algo, remitidlo a Allah y al Profeta, si es que creéis en Allah y en el Último Día. Eso es lo bueno, y la mejor interpretación”. La orden de obedecer a Allah y al Profeta es la orden de seguir el Corán y la Sunna. La orden de obedecer a los que tienen autoridad es la orden de seguir a los muytahidîn cuando sean unánimes. La orden de remitir a Allah (el Corán) y al Profeta (la Sunna) los casos sobre los que haya discrepancia es una referencia a la necesidad de establecer analogías cuando no haya un texto claro ni consenso. La analogía (Qiyâs) consiste en subordinar un caso sobre el que no haya texto a uno sobre el que sí haya cuando coincidan en la causa del juicio conocido en el segundo caso, de modo que ese juicio sea aplicable al primer caso. Por tanto, el versículo mencionado legitima las cuatro pruebas.

         Otro argumento en favor de las cuatro pruebas es el hadiz recogido por al-Bagawi en el que el Profeta (s.a.s.) preguntó a Mu‘âdz ibn Yábal cuando lo envió como delegado suyo al Yémen: “¿Qué harás cuando te expongan un caso buscando tu arbitrio?”. Mu‘âdz respondió: “Juzgaré conforme al Libro de Allah”. El Profeta le dijo: “¿Y si no encuentras la solución en el Libro de Allah?”. Mu‘âd respondió: “Buscaré entonces en la Sunna del Mensajero de Allah”. El Profeta le dijo: “¿Y si no encuentras la solución en la Sunna?”. Y Mu‘âdz contestó: “Entonces daré mi opinión sin ahorrarme esfuerzos”. Entonces, el Profeta le dio una palmada en el pecho y dijo: “Al-hámdu lillâh que ha guiado al mensajero del Mensajero de Allah a lo que complace al Mensajero de Allah”.

         Al-Bágawi recogió también que, según Maymûn ibn Mahrân, cuando los querellantes se presentaban ante Abû Bakr, él miraba en el Libro de Allah y si encontraba una respuesta juzgaba según ese juicio. Si no encontraba la solución en el Libro de Allah, miraba en la Sunna. Si no la encontraba ahí, reunía a los notables y a los mejores, y los consultaba sobre el caso, y si se ponían de acuerdo juzgaba conforme a su consenso. El califa ‘Omar hacía lo mismo, y ambos obtuvieron la aprobación de los Sahâba y los jefes musulmanes, no conociéndose el caso de nadie que impugnara ese orden.

         Existen otras pruebas (adilla) sobre las que no hay acuerdo. Según algunos autores, son válidas para deducir un juicio legal (hukm shar‘í, es decir, juicio conforme al espíritu de la Sharî‘a o Shar‘, la Ley Revelada); pero otros autores las han rechazado. Las más famosas de esas pruebas sobre las que existen discrepancias son seis: el istihsân, la slaha Múrsala, el Istis-hâb, el ‘Urf, el Mádzhab as-Sahâbî y el Shar‘ Man Qablanâ, de las que hablaremos, in shâ Allah, en su lugar oportuno. Por tanto, el número de pruebas que justifican los juicios en el Islam son diez, cuatro sobre las que hay unanimidad y seis sobres las que hay diversas opiniones.

   

LECCIÓN VI