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CIENCIAS DEL ISLAM |
Derecho
Musulmán
según
las cuatro escuelas sunníes
LECCIÓN 9
Definición de Wudû (la ablución menor)
En la lengua árabe, originalmente, la palabra wudû
significa belleza (husn) y limpieza (nazâfa).
Es un sustantivo derivado de un nombre de acción (tawaddu
o de widâa, acción de realizar el wudû).
Ahora bien, como término técnico empleado en la Sharî‘a (istilâh shar‘î),
la palabra wudû designa un acto de limpieza específico, definido como empleo
del agua para lavar determinadas partes del cuerpo (cara, manos, etc.) de un
modo concreto.
Estatuto
del wudû (hukm al-wudû)
El hukm, como ya hemos dicho antes, es el estatuto de algo
y lo que resulta de él. El efecto del wudû es la eliminación de la
impureza (raf‘ al-hádaz) de modo que el sujeto queda
habilitado para cumplir debidamente determinadas obligaciones y actos
recomendados. La realización del wudû, por tanto, para el cumplimiento de esos
actos, es una obligación indispensable. Sólo el mutawaddi (el
que está en estado de wudû) puede ejecutar esas acciones que exigen
una purificación previa de ese tipo. Entre los actos que no pueden realizarse
salvo en estado en estado de pureza se cuenta el tocar el Corán (mass
al-mús-haf), que merece una mención detallada.
Debe haber eliminado el hádaz con la realización del wudû quien desee
tocar el Corán (al-Mús-haf), ya sea una edición
completa o parcial, e incluso para tocar un solo versículo, según condiciones
detalladas en las escuelas del modo siguiente:
Los mâlikíes. Sólo puede ser tocado el Corán (o parte de él)
sin haber realizado un wudû previo en los siguientes casos. Primero, si
se trata de una traducción (el Corán escrito en lengua árabe no puede ser
tocado de modo alguno en caso de no tener realizado un wudû previo válido).
Segundo, se puede tocar sin un wudû previo si el versículo está
grabado en una moneda o algo parecido de uso cotidiano, como concesión con la
que se evita a los musulmanes las dificultades. Tercero, el Corán (en su
totalidad o parte de él) puede ser llevado por una persona sin wudû en
caso de que lo adopte como talismán protector (algunos consideran que esto es
así sólo si el Corán no es una edición íntegra). El Corán puede ser usado
como talismán con dos condiciones: que el que lo lleve sea musulmán y que esté
protegido por una funda que impida que lleguen a él las impurezas. Cuarto, el
Corán puede ser tocado por alguien que no esté en estado de Tahâra si
se trata de un maestro o un estudiante durante la enseñanza (incluso si se
trata de una mujer durante la menstruación). En todos los demás casos, no es lícito
tocar o trasportar el Corán, incluso si está dentro de una funda o de un cajón
o sobre un cojín, salvo que esté entre las cosas que forman parte de un
equipaje (entonces puede ser trasportado dentro de una maleta, salvo que la
intención sea la de trasportar de ese modo el Corán en sí, pues esa intención
anula la licitud). Incluso en este último caso -que sea trasportado entre el
equipaje- lo mejor es hacerlo en estado de wudû.
Los hanbalíes. El Cora´n puede ser tocado y trasportado
sin hacer un wudû previo si está dentro de una funda separado de ella (es
decir, que la funda no forme parte de su edición). Si el Corán va dentro de
una bolsa, o envuelto por una tela, o va en un cajón o entre el equipaje, puede
ser trasportado sin que exista inconveniente. El Corán puede ser usado como
talismán siempre que vaya envuelto por una funda pura que impida que lleguen a
él las inmundicias. El wudû es condición para tocar el Corán tanto en
el caso del adulto como del menor, y en el caso del menor (que no tiene obligación
de realizar el wudû) la responsabilidad recae sobre un adulto cercano
que debe ordenarle realizar antes el wudû.
Los hanafíes. Para que sea lícito tocar el Corán, o
parte de él, o escribirlo, se deben dar las siguientes condiciones. Primero, la
necesidad, de modo que el Corán puede ser tocado para evitar que se queme o se
hunda en el agua, etc. Segundo, que el Corán esté dentro de una funda separado
de ella (en una bolsa, bajo una cubierta de piel, envuelto de un tela); en este
caso puede ser tocado y trasportado, siempre que no se trate de una cubierta
inseparable del Corán o no haya entrado en su precio como algo separado de él.
En tercer lugar, también puede tocarlo sin necesidad de estar en estado de Tahâra
todo estudiante que no haya alcanzado la edad legal de madurez. El mayor de
edad, ya sea estudiante o maestro, así como la mujer en estado de menstruación
deben abstenerse de tocarlo hasta que no se hayan purificado. Cuarto, sólo
puede tocar el Corán un musulmán; un musulmán no debe permitir que un
no-musulmán lo toque, si puede impedirlo (según algunos, el no-musulmán puede
tocar el Corán si antes ha realizado un gusl). Sí se puede enseñar el Corán
de memoria a un
no-musulmán. Si no se dan las condiciones citadas, no es lícito tocar
el Corán para nadie que no esté en Tahâra. Recitar el Corán de
memoria es lícito para el que no haya efectuado antes un wudû, pero está
prohibido para quien esté en estado de impureza mayor y para la mujer durante
la menstruación. No obstante, a pesar de esta última licencia, los hanafíes
recomiendan en cualquier caso realizar el wudû antes de cualquier relación con
el Corán. Tocar un comentario al Corán (Tafsîr) sin wudû es
considerado makrûh (desaconsejado), pero es lícito hacerlo si se
trata de libros de Fiqh, Hadiz etc., entrando esto último en el capítulo de
las licencias (rujsa).
Los shâfi‘íes. Según los shâfi‘íes, es lícito tocar o
trasportar el Corán (íntegro o partes de él) en los siguientes casos.
Primero, si es llevado como talismán. Segundo, si se trata de versículos que
figuren en monedas. Tercero, que se trate de fragmentos del Corán citados en
otros libros. En cuanto a los tratados de Tafsîr, pueden ser tocados sin wudû
previo si los comentarios exceden en extensión al Corán mismo. Cuarto, que el
texto coránico esté grabado sobre telas, como en el caso de la kiswa que
recubre a la Kaaba. En quinto lugar, puede ser tocado sin wudû si se está
estudiando. En todos los demás casos, está prohibido tocar el Corán, incluso
si el libro está protegido por una funda o está colocado sobre un lugar pequeño
como los atriles dispuestos para el Corán (en estos casos, no pueden ser
tocados mientras el Corán esté en contacto con ellos). Si se trata de objetos
grandes, como cajones o grandes telas, el Corán sí puede ser trasportado en
ellos. Tampoco se pueden tocar en estado de impureza las tablas en las que se
escribe el Corán en las escuelas. El Corán si puede ser trasportado entre el
equipaje mientras la intención no sea la de moverlo en sí mismo sino junto a
todo lo demás.
LECCIÓN
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Condiciones de la ablución menor