CIENCIAS DEL ISLAM

 

FIQH

Derecho Musulmán

según las cuatro escuelas sunníes

   

índice

 

PARTE PRIMERA

  LA PUREZA

(TAHÂRA)

   

LECCIÓN 8

La  clasificación de los tipos de agua (II)

El agua mutaŷánnis

 

         Agua mutaŷánnis (o agua náŷis) es aquella contaminada por una naŷâsa (sustancia impura). Se hacen dos consideraciones distintas:

         Primer tipo de agua mutaŷánnis: si se trata de agua tahûr (completamente pura) en grandes cantidades, la naŷâsa no la afecta a menos que altere alguna de sus tres cualidades (color, olor y sabor).

         Segundo tipo de agua mutaŷánnis: si se trata de agua tahûr en pequeña cantidad, la naŷâsa la afecta debiendo ser considerada impura aunque no se vea alterada alguna de sus tres cualidades.

 

         Los mâlikíes opinan que el agua tahûr nunca es afectada por la naŷâsa a menos que se vean alteradas sus cualidades, pero declaran makrûh (desaconsejado) su uso en atención a la disparidad de opiniones de los ‘ulamâ (los expertos en ciencias islámicas).

 

 

 

Juicio que merecen los distintos tipos de agua

 

         Ya hemos estudiado que el agua tahûr (el agua completamente pura, sin mezcla de ninguna otra cosa) es válida para todo: para cumplir con las prácticas espirituales (‘Ibâda) y para los usos cotidianos (‘Ada).

         En cuanto al agua tâhir (agua pura mezclada con algo puro) no sirve para la ‘Ibâda ni elimina ningún tipo de impureza ni suciedad (no sirve para purificar ni limpiar el cuerpo, lavar la ropa o sanear los lugares tocados por una naŷâsa), salvo para los hanafíes, quienes lo autorizan declarándolo makrûh, pues se considera un despilfarro lavar con perfumes, a menos que se quiera aprovechar para perfumar la ropa, el cuerpo y el lugar, y entones ya no es makrûh).

         En cuanto al agua mutaŷánnis (también se le llama agua náŷis), no se puede emplear ni para las abluciones ni para usos cotidianos, es decir, no tiene validez el wudu o el gusl realizados con ella, y tampoco se puede cocinar con ella, ni beberla, ni fabricar harina, etc. (si se emplea para estos usos, impurifica lo que toque). Su empleo en tales fines es Harâm, al igual que el vino. Efectivamente, el vino no puede ser usado en nada; al contrario, debe ser arrojado. Al igual que en el caso del vino, el agua mutaŷánnis sólo puede ser usada en casos de extrema necesidad, cuando corre peligro la vida de un musulmán (como en el caso de que no encuentre absolutamente nada para beber más que agua impura o vino, o se le obligue a ello bajo pena de muerte, o no tenga otra cosa a mano cuando se ha atragantado, etc.).

         No obstante, el agua mutaŷánnis puede ser empleada en algunos usos no relacionados con la alimentación ni la higiene, según detallan las escuelas de Fiqh (los madzâhib):

         Los hanafíes clasifican las cosas mutaŷánnis en líquidos y sólidos (líquidos como el agua, la sangre, etc.; sólidos como el cerdo, el cadáver, los residuos impuros, etc.). Los líquidos mutaŷánnis pueden ser usados para hacer barro, en las mezclas con yeso, cal, cemento, etc. También puede ser dada de beber al ganado. En ambos casos hay una condición y es que no se haya corrompido el olor, el color o el sabor originales del agua. es decir, si la corrupción es absoluta no puede ser utilizada ni siquiera en las excepciones mencionadas. En cuanto a los sólidos impuros (cerdo, animales muertos sin haber sido sacrificados) no puede hacerse uso de ellos, salvo el cuero tras ser curtido (pero ni tan siquiera eso en el caso de la piel del cerdo). Los demás sólidos impuros (por ejemplo, la mantequilla que haya sido afectada por algo impuro) pueden ser usados en todo salvo en la alimentación (para curtir, por ejemplo, para engrasar máquinas, para la iluminación -salvo en mezquitas-etc.; pero nada de esto puede hacerse con la grasa de un animal muerto sin ser sacrificado). Los residuos no pueden ser empleados, salvo en el caso del estiércol (para abonar o como combustible). El perro no es considerado impuro en sí, sino sólo su boca y su baba, por lo que es lícito comprarlos y venderlos como animales de guarda o para la caza. Es lícita la compraventa de toda clase de animales si en ello hay algún bien (salvo en el caso del cerdo).

         Los mâlikíes opinan que es ilícito el uso del agua impura como bebida y alimento. Al margen de eso, es lícito su uso (pero declaran ilícito su uso en la construcción de mezquitas. Otros líquidos que hayan sufrido el efecto de una impureza (como puede ser el caso con el aceite, el vinagre, la miel, la mantequilla derretida, etc.) no puede tener ningún uso -según la opinión más extendida entre los mâlikíes) porque -según ellos- no pueden ser purificados de ningún modo (deben ser, por tanto, desechados). No se debe rociar el cuerpo con los líquidos que han estado en contacto con una impureza, al menos hacerlo a propósito (algunos mâlikíes no lo consideran simplemente desaconsejado sino incluso ilícito). La parte del cuerpo que haya entrado en contacto con líquidos mutaŷánnis (aunque no elimina el estado de Tahâra) deben ser lavados antes de realizar cualquier práctica espiritual que exija el estado de Tahâra. En cuanto a otros líquidos ilícitos (el vino), no puede hacerse ningún uso de ellos ni obtener de ellos ningún provecho. No es lícita la compraventa de perros (a pesar de que los mâlikíes no lo consideran impuro) según un hadiz, pero algunos mâlikíes piensan que el hadiz hace referencia sólo a perros que no vayan a ser empleados como guardas o en la cacería.

         Los shâfi‘íes opinan que el agua impura, o los líquidos impuros en general, no son aprovechables salvo en dos circunstancias: para apagar un fuego, o para dar de abrevar a los animales y regar. A pesar de esta prohibición, sí es lícito aprovechar el resultado de operaciones como una casa que haya sido construida empleando en las mezclas agua impura o el fruto de un campo que haya sido abonado con residuos impuros. El aprovechamiento de esas construcciones, el fruto de esos campos o el uso de vasijas en cuya confección haya intervenido una materia impura es lícito aunque hayan resultado de un acto ilícito.

         Los hanbalíes dicen que no es lícito el uso de agua náŷis salvo para humedecer la tierra o el yeso y hacer con ello una masa, salvo para la construcción de una mezquita. No es lícito sacar provecho de ningún otro líquido ensuciado por una impureza (el vino, la sangre). Tampoco se puede sacar provecho de los sólidos impuros como la carne de cerdo, o los excrementos de animales impuros, o los cadáveres de animales no sacrificados. La grase impura puede ser empleada en la iluminación, salvo en las mezquitas.

   

LECCIÓN IX