CIENCIAS DEL ISLAM

 

FIQH

Derecho Musulmán

según las cuatro escuelas sunníes

   

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LECCIÓN 10

Condiciones de la ablución menor

 

 

           Los alfaquíes dividen en tres categorías las condiciones que deben darse en el Wudû (la ablución menor): Primero, condiciones que hacen obligatoria su realización (shurût al-wuŷûb); segundo, condiciones para su validez (shurût as-sihha); y tercero, condiciones para su obligatoriedad y su validez simultáneamente (shurût al-wuŷûb wa s-sihha má‘an).

          Con la expresión shurût al-wuŷûb se refieren a las condiciones que deben darse de modo que la realización de la ablución menor se convierta en algo que obligatoriamente deba realizarse (si esas condiciones, o algunas de ellas, no se dan, la realización del Wudû no es obligatoria).

          Con la expresión shurût as-sihha se refieren a aquellas condiciones sin las cuales el Wudu realizado no es válido.

          Con la expresión shurût al-wuŷûb wa s-sihha má‘an se refieren a una serie de condiciones cuya ausencia hace que el Wudû no sea obligatorio o, de ser realizado, no es válido.

 

          -Condiciones para la obligatoriedad de la ablución menor:

El bulûg, que significa haber alcanzado la mayoría de edad legal, establecida en la pubertad. Es decir, el menor impúber, tanto varón como hembra, no tiene la obligación de realizar el Wudû, pero si lo hace tiene validez.

Una segunda condición de obligatoriedad es el dujûl al-waqt, que consiste en la entrada del momento prescrito para la realización del Salât (precisaremos en su lugar esos cinco momentos). Es decir, cuando llega la hora exacta en que debe realizarse el Salât, el mukallaf (el musulmán mayor de edad y en uso de sus facultades mentales) tiene la obligación de consagrarse a esa práctica, y puesto que el Salât no es válido sin el Wudû o lo que lo sustituya, la realización del Wudû es, entonces, obligatoria. Hay que recordar, no obstante, que el momento del Salât suele ser amplio, pudiendo ser realizado en su principio, en medio o al final del periodo en el que es obligatorio (se habla de una obligatoriedad de márgenes amplios), e igualmente, la realización del Wudû está sometida a una obligatoriedad amplia -wuŷûb muwássa‘-), pero si el mukallaf se encuentra hacia finales del momento del Salât, la obligatoriedad se estrecha sobre él (wuŷûb mudáyyaq), debiendo aprovechar inmediatamente el momento tanto para la realización del Wudû como del Salât. De igual modo, la realización del Wudû es obligatoria para quien quiera realizar un Salât Nâfila (voluntario) al margen de los cinco obligatorios señalados para momentos precisos. En cualquier caso, está prohibido (muharram) realizar cualquier Salât sin un Wudû previo. -La realización del Wudû una vez entrado el momento del Salât es una condición de obligatoriedad, no de validez, lo que quiere decir que si se ha realizado antes de ese momento es válido y sigue siendo válido todo el tiempo en que no haya sido anulado, pudiendo llevarse a cabo con él varios Salât-s diferentes.

Una tercera condición para la obligatoriedad es la qudra ‘alà isti‘mâl al-mâ, es decir, la capacidad para usar agua. El Wudû no es obligatorio en el caso de alguien que, por la razón que sea -como por ejemplo una enfermedad- no pueda o no debe hacer uso del agua, tal como estudiaremos en el capítulo consagrado al Tayámmum.

 

-Condiciones para la validez de la ablución menor:

La primera condición para que el Wudû sea válido es el uso de agua tahûr (pura y purificante), cuyas características ya hemos estudiado en capítulos precedentes.

La segunda condición es el tamyîç o discernimiento. Es la razón por la que la realización del Wudû no faculta a los menores, según algunos, para ciertas prácticas.

Otra condición es que no haya un obstáculo que impida que el agua moje la piel del miembro que se desea purificar (como el que esté cubierto de grasa seca o cera que impidan al agua alcanzar la superficie de la piel).

Por último, es condición para la validez del Wudû que durante su ejecución no suceda nada de lo que lo invalide (defecar, orinar, emitir gases). Si durante el Wudû se da alguna de esas circunstancias queda invalidado y el mutawaddi debe comenzar de nuevo.

 

-Condiciones para la obligatoriedad y la validez:

Es condición que obliga y valida el Wudû el uso de razón (‘aql). Es decir, la ablución no es obligatoria ni es válida en el caso del loco, el que está en estado de ataque epiléptico, el enajenado y el que sufre un desmayo. Si en medio de alguna de esas circunstancias uno de ellos realizara un Wudû, éste carece de validez (debe, por tanto, repetirlo, para poder hacer el Salât, al salir de la pérdida de razón). Todas las acciones que quieran conformarse a la Sharî‘a, tanto en asuntos espirituales (‘ibâdât) como en transacciones sociales (mu‘âmalât) tienen como condición el uso de la razón, y de ahí que esta sea enumerada constantemente para validar todo acto que emprenda un musulmán con la intención de hacerlo meritorio dentro del Islam, aun cuando resulte redundante pero queda señalada de este modo la alta consideración en que es tenida la inteligencia humana como factor que da objeto a las acciones.

Otra condición para la obligatoriedad y la validez de las abluciones menores atañe a las mujeres, y consiste en que estén libres de la sangre de la menstruación (haid) y del pauperio (nifâs). Realizar las abluciones no es obligatorio ni es válido si tiene lugar en el caso de la mujer menstruante o durante su cuarentena tras un parto.

Tampoco es obligatorio ni válido el Wudû en el caso del durmiente (o semejante, como el descuidado), es decir, el que en estado de sonambulismo realizara el Wudû, no es considerado válido y deberá repetirlo una vez despierto. La razón es la falta de intención (niyya).

Otra condición de obligatoriedad y validez es el Islam (salvo para los mâlikíes, que lo consideran una condición de validez solo, pues según ellos los no-musulmanes están llamados a realizar las prácticas del Islam y Allah les exigirá cuentas por cada una de ellas que no lleven a cabo, si bien esas prácticas sólo son válidas tras abrazar el Islam; por su parte, los hanafíes consideran que es una condición de obligatoriedad, pero no de validez, al contrario que los mâlikíes, pues consideran que los no-musulmanes no están llamados a realizar las prácticas del Islam -están llamados primero al Islam-, y no es de validez porque para ellos la intención no es una condición para la validez del Wudû, como veremos en el apartado correspondiente).

La realización del Wudû es obligatoria y válida cuando hasta la persona llega la noticia de que le es exigida. Es a lo que se llama bulûg dá‘wat an-nabí, la llegada de la invitación del Profeta. Es decir, los hombres pasan a estar obligados a realizar la ablución en el momento en que tienen información de esa obligatoriedad. Si alguien no lo supiera, su ignorancia lo exime, y si por casualidad realizara una ablución del tipo del Wudû, ésta no le sería válida por lo mismo.

 

Según cada escuela de Fiqh (madzhab), habría que añadir otras condiciones, que estudiamos en los siguientes apartados:

Los shâfi‘íes. Suman otras tres condiciones a las de validez (saber cómo se realiza el Wudû; distinguir los gestos obligatorios de los aconsejados, etc., salvo que se forme parte del pueblo llano sin formación en materia de Fiqh; acompañar todo el acto de la intención concreta de realizar una ablución, sin que su objetivo en ningún momento sea otro como limpiarse o refrescarse).

Los hanbalíes. Suman a las condiciones de validez otras tres (que el agua que se emplee sea lícita -no siendo válido el Wudû si para realizarlo se eua agua arrebatada a alguien ilícitamente-; que tenga intención de realizar el Wudû -como hemos visto, no es así en el caso de los hanafíes, para quienes la intención es una sunna aconsejada y no un pilar ni una condición para la validez de la ablución; en el caso de los mâlikíes y los shâfi‘íes, la intención es un pilar (rukn) de la ablución; sólo los hanafíes, por tanto, la enumeran entre las condiciones, y más adelante veremos la diferencia entre condición y pilar); en tercer lugar, para los hanbalíes, es condición de validez la precedencia de un istiŷmâr o istinŷâ (el lavado de las partes genitales y el ano).

  

LECCIÓN XI

Obligaciones de la ablución menor